El Gobierno de Ecuador solicitó información formal a Estados Unidos tras la detención del niño ecuatoriano Liam Conejo Ramos, de cinco años, durante un operativo ejecutado por el servicio federal antiinmigración, el ICE, en la ciudad de Minneapolis, Minnesota.

El caso tomó relevancia internacional luego de que se difundieran imágenes del menor acompañado por agentes mientras era trasladado a un vehículo oficial, escena que generó preocupación sobre los protocolos aplicados en procedimientos migratorios con presencia de niños.

La intervención se produjo cuando los agentes buscaban al padre del menor, Adrián Conejo, en medio de una operación migratoria. Según autoridades estadounidenses, el niño no fue objetivo del procedimiento, sino que quedó bajo custodia circunstancial al no poder quedar solo en la vía pública, especialmente ante la intensa ola de frío que afecta a esa región del país norteamericano.

La magnitud del caso llevó al vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, a pronunciarse públicamente para justificar la actuación de los agentes federales. Desde su perspectiva, el accionar respondió a un criterio de protección ante las condiciones climáticas extremas, argumento que, sin embargo, no ha logrado apaciguar las críticas de sectores sociales y defensores de derechos humanos.

Seguimiento consular y situación actual

De acuerdo con información confirmada por el Consulado de Ecuador, Liam y su padre fueron trasladados posteriormente al estado de Texas, donde permanecen en un centro de procesamiento migratorio del ICE. Desde allí, las autoridades ecuatorianas indicaron que mantienen contacto permanente con el oficial encargado del lugar para verificar las condiciones de bienestar del menor y de su progenitor.

El Consulado también informó que solicitó a las autoridades estadounidenses detalles sobre la audiencia judicial que definirá la situación migratoria de ambos. Este proceso es clave para determinar si se concederá alguna medida alternativa a la detención o si se avanzará hacia una eventual deportación, escenario que mantiene en vilo a la familia.

Paralelamente, las autoridades ecuatorianas han coordinado acciones con el abogado particular del núcleo familiar. Aunque la madre del menor aún no ha requerido asistencia consular directa, el Estado ecuatoriano señaló que puso a disposición todo el apoyo necesario para acompañar el proceso legal y humanitario.

Temor de la madre y contexto familiar

Uno de los elementos que complejiza el caso es la situación de la madre de Liam, quien permanece en Estados Unidos. Las autoridades estadounidenses le solicitaron que asumiera la custodia del niño, pero ella se negó por temor a ser detenida y deportada. Según el pastor Sergio Amezcua, quien brinda acompañamiento a la familia, la mujer se encontraba profundamente afectada emocionalmente y temía exponerse ante las autoridades migratorias.

Organizaciones civiles y líderes comunitarios han insistido en que estos casos revelan vacíos en los mecanismos de protección infantil cuando se ejecutan acciones de control migratorio, especialmente en contextos de climas extremos y con familias que temen interactuar con el sistema por riesgo a sanciones.

Protestas y clima social en Minneapolis

La presencia del ICE en Minneapolis, como ha ocurrido en otras ciudades de Estados Unidos, provocó una fuerte respuesta social. Este viernes, decenas de miles de personas salieron a las calles desafiando temperaturas cercanas a los -23 grados centígrados para manifestar su rechazo a las redadas migratorias y expresar solidaridad con las familias afectadas.

Las movilizaciones también estuvieron marcadas por la indignación tras la muerte de Renee Good, una mujer que perdió la vida el pasado 7 de enero durante una intervención federal, hecho que intensificó el clima de desconfianza hacia las agencias de control migratorio.