El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Estado ecuatoriano acordaron este 2 de diciembre de 2025 un desembolso de 620 millones , tras la aprobación técnica de la cuarta revisión del programa crediticio. El acuerdo se firmó luego de reuniones del 17 de noviembre al 1 de diciembre en Quito y de forma remota.
El crédito forma parte de un paquete total de 5 000 millones para cuatro años, aprobado inicialmente en 2024. La liberación del dinero depende todavía de la aprobación final del directorio del FMI. El objetivo: respaldar la estabilidad fiscal, reforzar la liquidez y fomentar inversión privada en Ecuador.
Cumplimiento técnico y revisión del programa
El FMI informó que su equipo técnico, encabezado por Patrizia Tumbarello, concluyó la evaluación del programa entre el 17 de noviembre y el 1 de diciembre. En ese periodo se verificó que Ecuador cumplió todos los criterios cuantitativos de desempeño hasta octubre de 2025 , así como los objetivos indicativos disponibles.
El acuerdo forma parte de un plan más amplio, aprobado en mayo de 2024 mediante el mecanismo conocido como Extended Fund Facility (EFF) del FMI. En julio de 2025 ese programa se amplió de 4 000 millones a 5 000 millones, para respaldar políticas de sostenibilidad fiscal, estabilidad macroeconómica y reformas estructurales.
Ese plan busca fortalecer los colchones de liquidez, proteger a los sectores vulnerables y promover un crecimiento inclusivo mediante la atracción de inversión privada y creación de empleo.
Contexto económico y reformas en marcha
Según el FMI, la economía de Ecuador mostró en los primeros tres trimestres de 2025 una recuperación más rápida de lo previsto. Ese avance se explica por una demanda interna fuerte, exportaciones no petroleras al alza y una baja inflación.
El programa también prevé reformas estructurales en áreas clave como gobernanza, política fiscal, liquidez y estabilidad financiera. Estas medidas apuntan a sostener la dolarización, reducir la deuda pública y mejorar condiciones para inversión y empleo.
No obstante, el país sigue enfrentando desafíos externos: la volatilidad en mercados globales, la incertidumbre internacional y los riesgos asociados al entorno económico mundial podrían afectar la sostenibilidad del plan.
Impactos esperados del nuevo desembolso
El crédito adicional de 620 millones permitiría a Ecuador disponer de liquidez extra en un momento en que la demanda de inversión pública y privada es alta. El monto se sumará a los desembolsos previos, que según los comunicados oficiales ya sumaban alrededor de 2 700 millones desde el inicio del acuerdo.
El dinero podría favorecer el impulso de proyectos de inversión, programas sociales, y políticas de estabilización macroeconómica. También podría servir para fortalecer reservas internacionales y mejorar la confianza de inversionistas externos.
El respaldo técnico del FMI puede reflejar confianza internacional en la gestión económica del país, lo que puede atraer nuevos capitales extranjeros. Además, las reformas en marcha podrían generar empleo y mejorar la gobernabilidad financiera.
Pasos pendientes y advertencias
Aunque el acuerdo técnico está aprobado, la liberación efectiva del crédito depende de la aprobación final por parte del directorio del FMI. Esta decisión se espera en las próximas semanas.
También dependerá de la confirmación de compromisos financieros de socios multilaterales que respaldan el programa. El cumplimiento de metas futuras y la ejecución efectiva de las reformas siguen siendo condición clave para mantener el apoyo.
El país, además, debe continuar en la senda de disciplina fiscal, estabilidad monetaria y promoción de inversión privada. Solo así podrá consolidar beneficios macroeconómicos a mediano y largo plazo, y proteger a los sectores más vulnerables.