El pasado 12 de noviembre de 2025, el gobierno del Ecuador, a través de la Ministerio de Salud Pública y la Vicepresidencia de la República del Ecuador, suscribió el Pacto Nacional por la Salud Mental con 38 instituciones en Quito, para hacer del cuidado emocional una política de Estado ante la creciente demanda de bienestar integral.

Un compromiso multisectorial

El acto de firma reunió a representantes del Estado, academia, ONG y sector privado. La presidenta encargada, María José Pinto, encabezó la ceremonia en la cual se convertía la salud mental en una prioridad oficial. La agenda propone la prevención, la atención integral y el fortalecimiento comunitario sin estigmas. La Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) brindó apoyo técnico al pacto.

Cuatro ejes estratégicos

El documento define cuatro ejes: gobernanza y sostenibilidad; comunidades que cuidan; salud mental con derechos y sin estigmas; y conocimiento e innovación. Estos ejes orientarán la futura política nacional de salud mental para el periodo 2025-2030. Se enfatiza el enfoque comunitario y territorial para llegar a escuelas, barrios, hospitales y hogares.

Infraestructura y cobertura

Según el ministerio, existen 71 Servicios Ambulatorios Intensivos a nivel nacional y 10 Centros Especializados en Tratamiento de Consumo Problemático . También se menciona la iniciativa “Nueva-MENTE” que beneficia más de 32 000 personas en instituciones educativas.

La adhesión del Consejo Nacional para la Igualdad de Discapacidades (CONADIS) destaca la inclusión de personas con discapacidad.

Retos y expectativas

El pacto marca un hito simbólico, pero su éxito dependerá de una ejecución sostenida. Es clave consolidar el financiamiento, la corresponsabilidad social y la articulación intersectorial.

La OPS advierte de los determinantes sociales que afectan el bienestar emocional, como vivienda, educación y entornos libres de violencia. La política 2025-2030 deberá expandir la cobertura y asegurar acceso equitativo en zonas urbanas y rurales.