El 1 de octubre , Ecuador celebra el Día del Pasillo , declarado en 1993 mediante decreto ejecutivo, en honor al nacimiento en Guayaquil de Julio Jaramillo , su máximo exponente.
Un legado que trasciende generaciones
El pasillo ecuatoriano es un género musical que combina poesía y melodía. Su temática aborda emociones como el amor, la nostalgia y la unión familiar. Esta tradición ha sido transmitida de padres a hijos y se mantiene viva en reuniones barriales, serenatas y festivales.
Para el país, representa un patrimonio cultural inmaterial que refleja la identidad mestiza. Desde las aulas de conservatorios hasta las escuelas comunitarias, el género continúa difundiéndose, gracias a partituras, arreglos y nuevas composiciones. La permanencia del pasillo confirma su vigencia y su papel social en la cultura ecuatoriana.
En diciembre de 2021, la UNESCO inscribió al pasillo ecuatoriano en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, un reconocimiento que consolidó su importancia internacional.
Julio Jaramillo y la declaración oficial
El cantante Julio Jaramillo , conocido como “El Ruiseñor de América”, nació el 1 de octubre de 1935 en Guayaquil. Su trayectoria internacional y su influencia en el género marcaron la decisión del Estado. Por ello, en 1993, el Ejecutivo estableció esa fecha como el Día del Pasillo Ecuatoriano .
Desde entonces, el país organiza actividades conmemorativas que incluyen conciertos, festivales y programas educativos. Estos espacios refuerzan el compromiso por preservar la herencia musical y proyectarla a nuevas generaciones.
El Ministerio de Educación y el Viceministerio de Cultura y Patrimonio impulsan proyectos en coordinación con investigadores, autores, compositores e intérpretes que garantizan la transmisión de este género.
Patrimonio vivo y sentimiento nacional
El pasillo no es solo música: es una expresión emocional que conecta pasado y presente. Su carácter poético lo convierte en un canto desde el alma, donde las letras evocan recuerdos, tradiciones y vivencias colectivas.
Su vigencia se explica también por el interés académico. Investigadores han documentado su evolución y lo han catalogado como un bien patrimonial respaldado por estudios históricos y musicológicos.
La difusión del pasillo ha cruzado fronteras. Intérpretes ecuatorianos lo han llevado a escenarios internacionales, proyectando al mundo un género que nació en los barrios pero hoy simboliza la cultura nacional.
Conmemoración y proyección
Cada 1 de octubre, instituciones públicas y privadas organizan actividades para rendir homenaje al pasillo. Conciertos escolares, talleres de música y encuentros comunitarios refuerzan el vínculo con este género.
El llamado de gestores culturales es claro: apropiarse del patrimonio cultural y mantener viva la práctica del pasillo. La ciudadanía participa cantando y compartiendo melodías que evocan la memoria colectiva.
El Día del Pasillo no solo celebra un género musical, sino también la fortaleza de una identidad que une a Ecuador a través de su herencia cultural y artística.