El Gobierno de Daniel Noboa anunció la aplicación de una tasa de seguridad del 30% a las importaciones provenientes de Colombia. El arancel entrará en vigencia desde el 1 de febrero.

Según el Ejecutivo, la decisión responde a la ausencia de acciones conjuntas efectivas contra el narcotráfico y la minería ilegal en la frontera común. Es decir la falta de colaboración de su vecino.

El presidente sostuvo que Ecuador ha mantenido esfuerzos reales de cooperación bilateral, incluso en un contexto de déficit comercial superior a los 1.000 millones de dólares anuales frente a Colombia. Sin embargo, afirmó que mientras Quito ha insistido en el diálogo, las Fuerzas Armadas ecuatorianas continúan enfrentando grupos criminales vinculados al narcotráfico en la frontera, sin reciprocidad operativa del lado colombiano.

"Ante la falta de reciprocidad y acciones firmes, el Ecuador aplicará una tasa de seguridad del 30% a las importaciones provenientes de Colombia", señaló Daniel Noboa. La medida, agregó, se mantendrá hasta que exista un compromiso real para enfrentar de manera conjunta el narcotráfico y la minería ilegal, "con la misma seriedad y decisión" que asegura está asumiendo Ecuador.

Pronunciamientos desde Colombia

El anuncio de imponer un arancel del 30 por ciento se produce en medio de declaraciones reiteradas del presidente colombiano, Gustavo Petro, sobre el desplazamiento de las rutas del narcotráfico hacia territorio ecuatoriano. En distintas intervenciones públicas entre 2025 y 2026, Petro ha sostenido que el aumento de controles en Colombia habría desviado el flujo de cocaína hacia puertos ecuatorianos, mencionando de forma específica a Manta como punto de salida.

Petro ha defendido la estrategia de su gobierno, centrada en incautaciones y golpes a grandes estructuras criminales, y ha señalado la existencia de una red global —a la que ha denominado "Junta del Narcotráfico"— que controlaría rutas regionales.

Sin apuntar directamente a una responsabilidad del gobierno ecuatoriano, sus declaraciones han ubicado a Ecuador como una plataforma clave de exportación, producto de cambios en las dinámicas del crimen transnacional.

Frente a estos señalamientos, Noboa había ironizado meses atrás sobre una eventual visita de Petro a Manta, en un cruce discursivo que evidenció tensiones políticas y narrativas distintas sobre la lucha antidrogas en la región.

La visión del expresidente Iván Duque

Al debate se sumaron esta semana las declaraciones del expresidente colombiano Iván Duque (2018-2022), quien aseguró que Ecuador quedó "casi solo" en la lucha contra el narcotráfico tras el cambio de enfoque del gobierno colombiano desde 2022. Duque afirmó que la coordinación fronteriza y de seguridad se debilitó, lo que permitió el avance de mafias y un mayor impacto del crimen organizado en territorio ecuatoriano.

El exmandatario criticó lo que calificó como permisividad de la administración Petro frente al narcotráfico y respaldó las alianzas del gobierno de Noboa con Estados Unidos, al considerarlas una respuesta firme frente a un problema de carácter transnacio

El mercado entre Ecuador y Colombia

El comercio bilateral entre Ecuador y Colombia es dinámico y complementario, con un intercambio no petrolero predominante que superó los USD 3.000 millones en 2024 y mostró crecimiento en 2025. Las exportaciones ecuatorianas hacia Colombia aumentaron alrededor del 18%.

Ecuador exporta principalmente a Colombia productos agroindustriales y manufacturados donde el vecino es un mercado esencial o casi exclusivo: según datos de la Cámara Ecuatoriano-Colombiana de Comercio (Camecol).

Colombia absorbe el 99% del arroz exportado por Ecuador, el 95% de los desperdicios de papel y cartón, y el 82% de la bentonita. Otros rubros clave incluyen enlatados de pescado como atún procesado, aceites vegetales (incluyendo palma), manufacturas metálicas, productos químicos y tableros de partículas o maderas procesadas, destacando una concentración en pocas empresas (el 57% de productos industrializados por solo 25 exportadores).

Por su parte, Ecuador importa desde Colombia bienes industriales y de consumo como medicamentos envasados (farmacéuticos), plaguicidas e insecticidas, automóviles y vehículos livianos, energía eléctrica, preparaciones para higiene y otras manufacturas metálicas o químicas. 

Puede haber una medida recíproca 

Si Colombia adoptara una respuesta comercial equivalente con un arancel el golpe sería asimétrico por la estructura del intercambio: Ecuador ya compra más de lo que vende y tiene exportaciones muy concentradas en ciertos productos hacia ese mercado. Un arancel espejo podría encarecer especialmente esos bienes donde Colombia es destino clave, presionando márgenes o reduciendo volumen exportado.

Además, hay un componente energético que suele aparecer en coyunturas de tensión: la interconexión eléctrica. Ecuador ha importado electricidad desde Colombia en períodos de estrechez. En diciembre Ecuador pagó cerca de 15 millones de dólares por importación de energía colombiana. 

Dos productos manabitas van a Colombia

En productos sensibles que se producen en Manabí como el arroz y el atún, una escalada comercial y acciones recíprocas de Colombia con la aplicación de un arancel tendría efectos directos en la provincia.

Colombia absorbe prácticamente la totalidad del arroz que Ecuador logra exportar, por lo que cualquier represalia —arancelaria o administrativa— podría cerrar ese mercado, generar sobreoferta interna, presionar los precios a la baja para productores y obligar al Estado a intervenir con compras o apoyos.  

En el caso del atún y los enlatados de pescado, Colombia es un destino relevante dentro de la región andina, con flujos constantes aunque no mayoritarios frente a la Unión Europea. Un encarecimiento o restricción en Colombia podría reducir volúmenes. Si esto pasa afectaría plantas procesadoras y empleo industrial, y obligaría a redirigir envíos a mercados más lejanos, con mayores costos logísticos y menor margen para exportadores ecuatorianos.