En Quito, se realizó la presentación oficial de una iniciativa que busca mitigar los efectos del virus transmitido por el mosquito Aedes aegypti en Ecuador. El Plan Nacional contra el Dengue surge como una respuesta técnica y anticipada para proteger a la ciudadanía en las zonas consideradas de mayor vulnerabilidad epidemiológica dentro del territorio nacional. La propuesta, liderada por la Vicepresidencia y el Ministerio de Salud Pública (MSP), pretende establecer mecanismos de control que eviten la propagación de la enfermedad durante la temporada de mayor riesgo.
Este esfuerzo institucional se enfoca en la ejecución de acciones directas en territorio para la eliminación de criaderos y la gestión de agua estancada. La aplicación del Plan Nacional contra el Dengue requiere de una coordinación estrecha entre el personal de salud y las estructuras comunitarias locales. Según las autoridades, el objetivo principal es actuar de manera oportuna, promoviendo espacios limpios y seguros. Bajo esta premisa, se busca que la población se involucre activamente en las tareas de limpieza, entendiendo que la prevención es la herramienta más eficaz para mantener al país libre de brotes masivos.
Análisis epidemiológico y priorización de territorios
El diseño de esta estrategia sanitaria no es aleatorio, sino que se fundamenta en un análisis detallado de la situación epidemiológica registrada durante el año 2025. A través del Plan Nacional contra el Dengue, el MSP ha logrado identificar las parroquias y barrios que requieren una intervención inmediata a escala nacional. Este enfoque permite optimizar los recursos públicos, dirigiendo las brigadas de control hacia aquellas localidades donde la incidencia histórica del virus ha sido más alta, garantizando así una respuesta técnica basada en datos estadísticos reales y actualizados.
Los datos revelan una concentración geográfica significativa del virus; aunque las zonas identificadas representan apenas el 2% del territorio ecuatoriano, en ellas se registró el 40% de los casos totales el año pasado. Por ello, el Plan Nacional contra el Dengue intervendrá de forma prioritaria en 1.532 localidades críticas. Estas zonas se distribuyen principalmente en las provincias de Esmeraldas, Guayas, Santa Elena, Napo, El Oro, Pastaza y Manabí. La focalización del esfuerzo gubernamental en estos puntos específicos es clave para interrumpir la cadena de transmisión y reducir el impacto sanitario en las poblaciones más expuestas de Ecuador.
Ejes de acción y gestión técnica de la enfermedad
El viceministro de Gobernanza de la Salud encargado, Andrés Carrazco, explicó que la estructura operativa de esta iniciativa descansa sobre pilares de prevención y educomunicación. El Plan Nacional contra el Dengue se ha diseñado para interrumpir la transmisión del virus de manera efectiva. Para lograrlo, se ha planteado un enfoque multidisciplinario que incluye la determinación exacta de los barrios con mayor riesgo y la implementación de acciones sostenidas antes de que inicie la fase de mayor contagio en el país, asegurando que el sistema sanitario esté debidamente preparado.
Además de la vigilancia, el proyecto contempla asegurar la infraestructura y los suministros necesarios para atender a quienes resulten afectados. El Plan Nacional contra el Dengue busca no solo prevenir, sino también disminuir la letalidad y la incidencia de casos graves mediante una atención médica oportuna en Ecuador. Para ello, se han establecido medidas para salvaguardar a los ciudadanos, integrando a líderes comunitarios en los procesos de difusión de información. La meta es que cada hogar conozca las medidas de protección personal y colectiva que deben aplicarse diariamente.
La Gran Minga Comunitaria y la participación ciudadana
Un componente esencial de esta estrategia es la denominada Gran Minga Comunitaria 2026, la cual apela a la corresponsabilidad social para el éxito del control vectorial. Dentro del Plan Nacional contra el Dengue, esta fase de prevención social busca la participación activa de comités locales de salud y la ciudadanía en general. El trabajo conjunto con los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD) es fundamental para coordinar la recolección de desechos y la limpieza de espacios públicos que podrían servir de reservorios para las larvas del mosquito transmisor.
La participación ciudadana se convierte en el pilar fundamental para la sostenibilidad de las acciones sanitarias a largo plazo. A través del Plan Nacional contra el Dengue, se pretende que la eliminación física de criaderos sea una práctica común y sistemática en cada barrio. Esta colaboración entre las instituciones del Estado y los vecinos permite un control más profundo en áreas de difícil acceso para las brigadas oficiales. La minga no es solo una jornada de limpieza, sino un ejercicio de salud pública que fortalece el tejido social frente a amenazas epidemiológicas comunes.
Estrategias para la prevención
La ejecución del programa se divide en etapas claras: una fase de Prevención y Preparación, que ya se encuentra en curso, y una fase de Respuesta ante Casos y Brotes que se activará de ser necesario. El Plan Nacional contra el Dengue integra seis líneas estratégicas coordinadas que incluyen el monitoreo constante y el registro de la presencia del vector. Asimismo, se hace énfasis en el reporte oportuno de casos sospechosos para evitar que focos aislados se conviertan en epidemias incontrolables, garantizando una vigilancia activa en todos los niveles del sistema de salud.
La operatividad del plan también incluye el control químico en zonas donde la presencia del mosquito es alta. Mediante el Plan Nacional contra el Dengue, se refuerza la red de laboratorios para asegurar el acceso a pruebas diagnósticas, específicamente las de tipo IgM, esenciales para confirmar la presencia del virus. Este fortalecimiento técnico permite que el tratamiento se inicie de forma temprana, mejorando el pronóstico de los pacientes. La sensibilización comunitaria y el manejo de los determinantes sociales, como el acceso a agua segura y la gestión de residuos, son parte integral de esta visión de salud integral.
Monitoreo continuo en el sistema de salud
Con el lanzamiento oficial de estas medidas, se busca consolidar un modelo de gestión sanitaria que priorice la vida y el bienestar de los ecuatorianos. El Plan Nacional contra el Dengue reafirma la necesidad de mantener un sistema de salud alerta y una población informada. La vigilancia epidemiológica no se detiene con la presentación del documento, sino que inicia un proceso de seguimiento diario de los indicadores de salud en las provincias priorizadas. La meta para este 2026 es reducir significativamente las cifras de morbilidad asociadas a esta enfermedad tropical mediante el trabajo intersectorial.
Las autoridades hacen un llamado a no bajar la guardia una vez terminadas las jornadas de limpieza iniciales. El éxito del Plan Nacional contra el Dengue depende de la constancia en las prácticas de higiene y en la capacidad de respuesta de los servicios de diagnóstico locales. La protección de la salud pública en Ecuador es un desafío que involucra a todos los sectores de la sociedad, desde los laboratorios de alta complejidad hasta el ciudadano que elimina un recipiente de agua en su patio. La prevención articulada sigue siendo la mejor defensa contra la propagación del dengue en el territorio nacional.