La situación del VIH en Ecuador presenta una paradoja: aunque las cifras no muestran picos explosivos comparados con otros vecinos regionales, la curva de contagios se niega a descender. Jaime Acosta, médico y docente de la Facultad de Medicina de la UISEK, ofrece un análisis profundo sobre el comportamiento social detrás de estas estadísticas. Según el especialista, el principal factor de riesgo no es biológico, sino psicológico: la población ecuatoriana no "personaliza" la enfermedad .
"Muchas personas se confían y creen que a ellos no les va a suceder, pero cuando se hacen los análisis les arroja positivo", explica Acosta. Esta confianza infundada es particularmente peligrosa en quienes mantienen encuentros sexuales casuales sin protección, subestimando la exposición al virus. Actualmente, se estima que más de 50.000 personas viven con VIH en el país, una cifra que sigue alimentándose por la falta de diagnósticos tempranos.
El doctor Acosta profundiza en las vías de transmisión para educar a la ciudadanía en este Día Mundial del Sida . Detalla que el contagio se da fundamentalmente por tres medios: la vía sexual (la más prevalente); la transmisión parenteral, común en usuarios de drogas inyectables que comparten jeringas con uso inmediato; y la vía vertical, donde mujeres embarazadas que desconocen su estado serológico transmiten el virus a sus hijos.
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Sin embargo, el mensaje médico es de esperanza técnica. Acosta enfatiza que, aunque farmacológicamente "aún no hay una cura" , la medicina ha avanzado a pasos agigantados. "Existen tratamientos post-diagnóstico que actúan con alta eficiencia y disminuyen la carga viral", asegura. Esto significa que un paciente adherido al tratamiento puede lograr que el virus sea indetectable e intransmisible, llevando una vida completamente normal y saludable. Además, resalta la existencia de terapias de profilaxis pre y post-exposición (PrEP y PEP), herramientas que han demostrado disminuir drásticamente los nuevos contagios si se usan correctamente.
Desde la trinchera del activismo, Efraín Soria , coordinador de la Fundación Ecuatoriana Equidad , argumenta que la batalla médica es insuficiente si no se combate el estigma social. Con más de 25 años de trayectoria, la fundación ha identificado que el miedo a la discriminación aleja a las personas de los centros de salud y de las pruebas de diagnóstico.
Soria es contundente al desmitificar los prejuicios arraigados en la sociedad ecuatoriana. " El VIH no ve de sexo, género o condición socioeconómica ", afirma, criticando la tendencia a relacionar la enfermedad exclusivamente con la homosexualidad. Esta estigmatización provoca que muchas personas heterosexuales o de estratos económicos altos no se consideren en riesgo y, por ende, no se protejan ni se testeen.
Para la Fundación Equidad, la conmemoración del Día Mundial del Sida debe centrarse en promover el acceso universal al tratamiento y, sobre todo, en el fomento de una educación sexual integral que permita a la población tomar decisiones informadas, libres de prejuicios y miedo.
La conclusión de ambos expertos converge en un punto: la detección oportuna. Acosta insta a toda persona sexualmente activa, tenga o no pareja estable, a realizarse chequeos periódicos. "Un diagnóstico temprano puede evitar que el virus entre en actividad agresiva en el organismo", concluye el galeno. En un país donde los casos siguen sumando dígitos día a día, la prevención y la eliminación del prejuicio son las únicas vacunas sociales disponibles.