Emelec atraviesa una semana turbulenta y la situación podría empeorar con la inminente salida del mediocampista peruano Alfonso Barco. El jugador, quien tenía vínculo contractual hasta junio de 2026, habría decidido rescindir su relación con el club debido al complejo escenario financiero que vive la institución.

Barco llegó para reforzar el mediocampo eléctrico con proyección a mediano plazo, pero su continuidad quedó en duda tras los recientes episodios de crisis. La plantilla arrastra sueldos pendientes y este miércoles cumplió su segundo día consecutivo sin entrenar, una señal clara del deterioro interno. Y es que el plantel reclama pagos acumulados desde agosto.

El contexto no es menor. Emelec enfrenta actualmente siete sanciones activas impuestas por la FIFA, entre ellas la reciente prohibición para inscribir jugadores, consecuencia del impago al exentrenador Ismael Rescalvo. Estas restricciones afectan la planificación para 2026 y profundizan un escenario deportivo ya comprometido. El club no puede registrar refuerzos ni juveniles.

Barco es la tercer salida de Emelec

En ese entorno, la salida de Barco representa un golpe adicional. El mediocampista había sumado minutos importantes durante la temporada, y su partida reduce aún más las opciones del técnico Guillermo Duró, quien intenta sostener un equipo en medio de la inestabilidad económica y dirigencial.

El próximo lunes, Emelec deberá recibir a El Nacional en un partido decisivo para mantener vivas sus opciones de clasificar a la Copa Sudamericana 2026. El equipo llegará condicionado por la falta de entrenamientos y la incertidumbre en la convocatoria, pues la crisis salarial podría obligar a utilizar un plantel con mayoría de juveniles. Es un duelo clave y el margen es mínimo.

En paralelo, las repercusiones en redes sociales han sido inmediatas. Hinchas y analistas destacan que la posible rescisión de Barco se suma a una serie de salidas recientes motivadas por la falta de pagos. La partida de Alexander González fue un precedente directo y otra que no se descarta que sea por el mismo motivo es la del peruano Christian Cueva, quien está ahora en el club Juan Pablo II de su país.

La dirigencia busca soluciones urgentes para evitar un colapso mayor, aunque los impagos, las sanciones internacionales y la pérdida de jugadores muestran un cuadro complejo. Emelec necesita liquidez para estabilizar el camerino y aquel rayo de luz parece no tener un arribo.