Antes, ver un partido de fútbol era un ejercicio de paciencia. El fan se sentaba a ver el marcador durante 90 minutos y toda la emoción se reducía a los goles, los lanzamientos a puerta y alguna que otra gambeta. Por lo que un partido que se decidía temprano podía hacerse tedioso en el complemento. Sin embargo, esa manera, pasiva y orientada al resultado, hoy parece de otro tiempo, pues la tecnología ha transformado la manera en que interactuamos con el deporte. La aparición y popularización de las casas de apuestas en vivo han revolucionado la manera en que vivimos y analizamos un evento deportivo en tiempo real, lo que ha hecho que el partido ya no se mire, sino que se viva.

El auge de los "microeventos"

El mayor cambio que ha provocado esta tecnología es que el partido ya no se decide en el marcador. La experiencia se ha dividido en “micro-eventos” que suceden cada segundo. Ya no basta con saber quién ganará; ahora se trata de quién sacará el próximo córner, quién será el próximo jugador amonestado o si habrá un gol en los próximos diez minutos. Cada movimiento, por pequeño que sea, se carga de significado y tensión. Esto ha sido posible gracias a las tecnologías de las casas de apuesta modernas, capaces de procesar datos en tiempo real para hacer predicciones sobre casi cualquier cosa que suceda en el partido. Ahora el espectador se vuelve un intérprete que sigue el partido segundo a segundo, en lugar de un simple espectador.

Estadísticas en vivo

Este cambio de pensamiento del consumidor ha calado tan hondo que ha cambiado la forma en que se transmiten los deportes. Donde antes solo teníamos el marcador y el cronómetro, ahora las pantallas se llenan de gráficos y números que antes solo veían los analistas de rendimiento. Los goles esperados (xG), los mapas de calor de los jugadores o los porcentajes de probabilidad de victoria en vivo son parte del vocabulario de las transmisiones de las grandes ligas. Estas herramientas, originariamente desarrolladas para el análisis de rendimiento deportivo, se han vuelto frecuentes, lo que le proporciona al espectador promedio la información necesaria para interpretar lo que sucede en el terreno de juego, confirmando o negando lo que ven sus ojos. La subjetividad de que un equipo “mereció ganar” ha desaparecido, pues ahora se puede medir exactamente la calidad y las ocasiones que ha generado, dejando en evidencia el dominio de un equipo de forma objetiva.

Una nueva manera de vivir el deporte

La tecnología de apuestas en vivo ha creado, por lo tanto, una nueva generación de apostadores mucho más cerebrales. El “instinto” ahora se refuerza con datos en tiempo real. Ya no hay minutos perdidos en un partido 4-0, como el de Palmeiras vs. Liga de Quito. La pregunta es: ¿el equipo local volverá a dejar la portería a cero, el delantero estrella volverá a marcar o el equipo visitante encontrará el gol del honor? Esta habilidad de poder manipular el análisis de las competiciones de manera tan profunda ha transformado para siempre la manera en que vivimos el fútbol, haciendo de cada partido noventa minutos de atención ininterrumpida. (Contenido patrocinado).