Perú se prepara para recibir a 18 futbolistas ecuatorianos para la temporada 2026, una cifra histórica sin precedentes en la última década y un reflejo del creciente interés de la Liga 1 por el talento extranjero, especialmente el proveniente de Ecuador.
La llegada masiva de tricolores a clubes peruanos no solo marca un hito histórico en la liga, sino que duplica e incluso triplica las cifras registradas en años anteriores. Durante 2026 la presencia ecuatoriana alcanzará un máximo histórico, situando a Perú como uno de los destinos favoritos para los futbolistas de ese país por encima de México, Brasil o Estados Unidos.
Entre 2017 y 2020 solo uno o dos ecuatorianos jugaban cada temporada en ese país, número que se disparó a partir de 2022 y que seguirá creciendo hasta consolidar una tendencia inédita.
Detrás de este fenómeno hay diversos factores clave: la competitividad de la Liga 1, la cercanía geográfica, la posibilidad de una fácil adaptación cultural, el buen momento económico de varios clubes y el interés de las directivas por perfiles físicos y ofensivos provenientes de Ecuador. Todo indica que el mercado peruano tiene cada vez más predilección por los futbolistas tricolores.
Equipos peruanos con mayor presencia de ecuatorianos
El ADT Tarma sobresale como uno de los principales núcleos de ecuatorianos con Ronny Biojó, Luis Gómez, John Narváez y Joao Robin Rojas. Narváez y Rojas, exjugadores de Emelec aportan experiencia internacional y pasado en clubes grandes, mientras que Biojó y Gómez encarnan apuestas defensivas prometedoras.
Alianza Lima también refuerza su plantilla con talento ecuatoriano, contando con Jairo Vélez, Eryc Castillo y Fernando Gaibor, todos ellos con experiencia en ligas extranjeras e incluso pasos por Argentina. El manabita Vélez, incluso, es uno de los fichajes más caros de ese balompié.
El UTC suma a Adolfo Muñoz, Luis Arce y Marlon de Jesús, quien destaca por una extensa trayectoria en diversas ligas sudamericanas y es uno de los delanteros ecuatorianos más experimentados en el extranjero. Cienciano integra a Kevin Becerra y mantiene a Carlos Garcés, responsable de 47 goles y nueve asistencias desde 2023. Deportivo Moquegua suma a Edgar Lastre y Bryan Angulo, este último con pasado en Emelec y Cruz Azul.
Otros ecuatorianos son Jonathan Betancourt (FC Cajamarca), José Carabalí (Universitario), Wilter Ayoví (Comerciantes Unidos) y Cristian Penilla (Alianza Atlético de Sullana). Estos futbolistas, la mayoría con pasos por equipos internacionales y ligas de la región, forman parte de una ola creciente que viene transformando el fútbol peruano.
Bolivia también apuesta por los ecuatorianos
La apertura de mercado también se da en Bolivia, donde varios futbolistas ecuatorianos buscan continuidad y ritmo de competencia. Xavier Arreaga firmó con Bolívar de La Paz tras su paso por Barcelona SC, y Christian Alemán, ex Manta FC, también se incorporó al club paceño.
Luis Caicedo regresa a Always Ready y Bryan Cabezas destaca en Universitario de Vinto, mientras Walter Chalá consolida su carrera en Oriente Petrolero. Otros tricolores son Bryan Cabezas y Felipe Mejía (Universitario de Vinto), Tomson Minda y Elian Carabalí (Real Tomayapo), Miguel Perea y John Medina (Independiente Petrolero).
Durante 2025, la presencia ecuatoriana ya era significativa y se espera que la tendencia crezca en la liga boliviana.
Migración y escenarios económicos
La migración de futbolistas ecuatorianos a Perú y Bolivia se ha intensificado recientemente, incluyendo nombres como Xavier Arreaga, Cristian Alemán, Jonathan Betancourt, Kevin Becerra, Ronny Biojó, Adolfo Muñoz y Ángel Ledesma.
Equipos como Universitario de Deportes muestran una solidez económica difícil de encontrar en cuadros de Ecuador, lo que ha impulsado la transferencia de figuras hacia el fútbol peruano.
Históricamente, los ecuatorianos han rendido bien en Perú, con ejemplos como Luis Saritama, Johnny Baldeón, Carlos Garcés, Erick Castillo y Fernando Gaibor, entre otros. El mercado sigue mostrando señales de apertura hacia futbolistas tricolores en un contexto de mayores oportunidades y estructuras más estables en el fútbol de ambos países.