En el barrio Nueva Esperanza de Manta fue detenido un hombre acusado por la Policía de modificar un arma para disparar con mayor rapidez.

Se trata de una pistola automática presuntamente calibrada para ejecutar 50 tiros en menos de 30 segundos. Esta arma fue incautada el jueves en la tarde en un operativo denominado “Relámpago”, donde allanaron cinco casas y detuvieron a Jesús Francisco Pín Pilligua.
El hombre, de 25 años de edad, registra dos detenciones por robo y asalto.
El operativo fue ejecutado por los agentes de inteligencia de la Policía Judicial de Manta, Grupo de Intervención y Rescate (GIR) y el nuevo equipo de la Dirección General de Inteligencia (DGI), que llegó hace varios días de la ciudad de Quito a trabajar en Manta.

Esta unidad tiene la misión de capturar a los sicarios que operan en Manta con un fin: tratar de reducir las muertes violentas.
Los allanamientos fueron hechos cuando la entidad recibió una información confidencial sobre el presunto alquiler de armas de fuego.
Los agentes hicieron las investigaciones y cuando dieron con el hombre que supuestamente alquilaba las pistolas, organizaron el allanamiento.

En el operativo también arrestaron a un adolescente de 16 años, acusado por la Policía de comercializar droga bajo pedido. En la primera casa allanada se incautaron  tres fundas de cocaína,  dos cartuchos y dos celulares presuntamente robados.
En el segundo inmueble se incautaron 24 sobres de marihuana, 49 cartuchos, dos balas, dos cargadores y una pistola automática de calibre nueve milímetro que había sido modificada para disparar con mayor rapidez. El arma tenía un parecido a una subametralladora inglesa. En las otras tres casas incautaron droga en varios frascos y envuelta en sobres de plástico.
El arma fue llevada a Criminalística para ser sometida a una pericia, mientras que los detenidos los trasladaron a los calabozos para audiencia por armas y expendio de droga.
El operativo fue liderado por el coronel  Marco Pilco y la fiscal Alexandra Bravo.
La droga incautada fue llevada a la Unidad Antinarcóticos de Manta, donde será destruida por orden de un juez. La Policía presume que estaba comercializando droga a través de las redes sociales en más de 500 dosis.