El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió que el brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda "empeorará antes de mejorar", ante el aumento de casos sospechosos y muertes vinculadas a la enfermedad. La alerta fue emitida durante una reunión ministerial de la Unión Africana con responsables de Salud, en la que se abordó la respuesta regional frente a la emergencia sanitaria.

Tedros calificó la situación como un brote "extremadamente grave y difícil" y señaló que, aunque los equipos sanitarios están ampliando las operaciones, la magnitud de la epidemia está superando la capacidad de respuesta actual.

Según datos citados por la OMS y autoridades congoleñas, la RDC registra más de 900 casos sospechosos y alrededor de 220 muertes sospechosas relacionadas con el brote. Además, se reportan más de 100 casos confirmados, aunque las cifras pueden variar a medida que avanzan las pruebas y el rastreo epidemiológico.

Brote afecta zonas de difícil acceso

La emergencia sanitaria se concentra principalmente en el este de la República Democrática del Congo, una zona marcada por conflictos armados, desplazamientos de población y limitaciones de acceso para los equipos médicos.

La OMS pidió un alto el fuego inmediato en las zonas afectadas para permitir el ingreso seguro y sostenido de personal sanitario y ayuda humanitaria. Según el organismo, la violencia y la inseguridad dificultan el seguimiento de contactos, la atención de pacientes y la contención de nuevos contagios.

El brote fue confirmado por la OMS el 15 de mayo de 2026 en la provincia de Ituri, en el noreste de RDC. En su primera evaluación, el organismo reportó casos confirmados y sospechosos asociados a la variante Bundibugyo del virus del Ébola, una cepa que requiere vigilancia regional por el riesgo de transmisión transfronteriza.

Uganda también registra casos

Uganda también ha sido incluida en las alertas sanitarias debido a casos reportados y al riesgo de expansión del brote en áreas fronterizas con la RDC. La movilidad de la población, el comercio y los desplazamientos por la crisis de seguridad aumentan el riesgo de propagación regional.

De acuerdo con reportes internacionales, Uganda cerró temporalmente su frontera con la RDC durante cuatro semanas, con excepciones para operaciones humanitarias y transporte de carga esencial. Otros países han reforzado controles sanitarios y medidas de vigilancia para viajeros procedentes de zonas afectadas.

La OMS explicó que una de las prioridades es localizar a las personas infectadas, identificar a sus contactos y garantizar atención médica oportuna. El organismo anticipó que podrían detectarse más casos en los próximos días y semanas mientras se intensifican las operaciones.

África moviliza recursos para la respuesta

En paralelo, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de África (Africa CDC) y la OMS impulsan un plan de respuesta de seis meses para contener el brote en RDC y Uganda, además de fortalecer la preparación en países africanos considerados de alto riesgo.

El director general de Africa CDC, Jean Kaseya, informó que gobiernos y socios anunciaron compromisos financieros por aproximadamente 498,8 millones de dólares, destinados a reforzar las medidas de respuesta en los países afectados y en territorios expuestos al riesgo de propagación.

Las autoridades sanitarias africanas indicaron que la coordinación regional, la confianza comunitaria y la rapidez en la detección de casos serán elementos clave para frenar la transmisión. La OMS también ha advertido que la desinformación y la desconfianza hacia los equipos médicos complican las labores de contención en las comunidades afectadas.

El ébola es una enfermedad viral grave que puede causar brotes con alta letalidad si no se detecta y atiende a tiempo. La respuesta sanitaria se enfoca en aislamiento de casos, rastreo de contactos, atención clínica, vigilancia comunitaria y comunicación pública para reducir riesgos.