Un sismo de magnitud 6,1 sacudió este lunes 8 de junio de 2026 el occidente de Cuba, según el Servicio Geológico de Estados Unidos, y fue sentido en La Habana, Pinar del Río y otras zonas cercanas, lo que provocó la salida preventiva de habitantes de viviendas y edificios.
El movimiento telúrico se registró en aguas próximas al occidente cubano, con una profundidad aproximada de 10 kilómetros, de acuerdo con la información internacional disponible. Hasta el momento, no se han reportado víctimas ni daños materiales de consideración.
En La Habana, habitantes de diferentes barrios describieron movimientos en camas, sillones, mesas y estructuras de edificios. Algunos residentes indicaron que salieron rápidamente de sus inmuebles al identificar que se trataba de un temblor.
El sismo se sintió en varias zonas de Cuba
Los reportes ciudadanos señalaron percepción del movimiento en sectores como Habana Vieja, Centro Habana, Vedado, Nuevo Vedado, Playa, Guanabacoa, Alamar, Cerro y Boyeros. También hubo reportes desde Pinar del Río, Artemisa, Mayabeque y la Isla de la Juventud.
Una residente de La Habana, citada por la prensa internacional, relató que al inicio pensó que se sentía mareada y no asoció de inmediato el movimiento con un terremoto. Otros testimonios indicaron que la percepción fue mayor en edificios altos.
El temblor también fue reportado en el sur de Florida, Estados Unidos, donde el Servicio Meteorológico Nacional de Miami recibió avisos de personas que sintieron el movimiento. No se informó sobre afectaciones en esa zona.
Sin alerta de tsunami ni daños confirmados
Las autoridades no habían reportado, hasta la publicación de esta nota, una alerta de tsunami asociada al sismo. Tampoco se confirmaron daños estructurales graves ni personas heridas.
El evento generó preocupación en La Habana por el estado de edificaciones antiguas en zonas como Centro Habana y Habana Vieja, donde existen inmuebles con deterioro acumulado.
Cuba registra mayor actividad sísmica en el oriente de la isla, aunque los movimientos también pueden sentirse en el occidente. El antecedente reciente refuerza la vigilancia sobre nuevos reportes oficiales y posibles réplicas.