El cantón Rocafuerte vivió una tarde cargada de profundas emociones este domingo 7 de junio. Familiares, amigos, excompañeros de cancha, dirigentes deportivos e hinchas se unieron para dar el último adiós a Víctor "Espartaco" Mendoza, histórico arquero ecuatoriano y uno de los máximos referentes deportivos de la provincia de Manabí.
Sus restos fueron velados en la sala de velación ubicada en la avenida 6 de Diciembre. Durante toda la jornada, decenas de personas acudieron al lugar para expresar sus condolencias y rendir un sentido homenaje a quien dejó una huella imborrable en la historia del balompié nacional.
Un emotivo recorrido al ritmo de bombos y banderas

A las 17h00 arrancó el cortejo fúnebre. El féretro salió de la sala de velación acompañado por sus seres queridos, mientras una multitud se sumaba al recorrido por las calles del cantón.
Al frente de la caravana avanzaron los integrantes de la Sur Oscura de Rocafuerte, junto a miembros de filiales que llegaron desde Portoviejo y otros cantones manabitas. Con bombos, banderas y cánticos barcelonistas, la barra brava transformó el dolor en una fiesta futbolística para despedir al ídolo que defendió con garra los colores de Barcelona Sporting Club y Liga de Portoviejo.
Los cantos resonaron con fuerza hasta llegar a la iglesia central de Rocafuerte, donde se celebró la misa de cuerpo presente. A lo largo del trayecto, numerosos ciudadanos salieron a los portales de sus hogares para presenciar el paso de la caravana, mientras que otros se sumaron espontáneamente a la caminata. Durante la eucaristía, el ambiente se tornó solemne; las lágrimas de melancolía se entrelazaron con sonoros aplausos en reconocimiento a su trayectoria y calidad humana.
El reencuentro de sus eternos compañeros de batalla

Tras la ceremonia religiosa, el cortejo continuó su marcha hacia el cementerio general del cantón. Entre la multitud que acompañó el féretro hasta su última morada se encontraban figuras históricas del fútbol ecuatoriano, excompañeros de equipo que compartieron camerino y batallas con el legendario guardameta.
Freddy Bravo Menéndez, quien jugó junto a Mendoza en la Selección de Manabí, en Barcelona S.C. y en la Selección Ecuatoriana entre 1990 y 1993, revivió con nostalgia aquellos años dorados:
"Fue una gran persona, un gran amigo y un gran compañero. Siempre velaba porque el grupo estuviera unido, especialmente los manabitas que formábamos parte de Barcelona. Tengo la satisfacción de haber compartido importantes logros deportivos y momentos inolvidables representando al país".
Por su parte, José Francisco Cevallos destacó el rol de mentor que tuvo "Espartaco" en los inicios de su carrera profesional:
"Fue un hombre muy ameno, jovial y luchador. Me ayudó mucho cuando llegué joven a Barcelona; sus consejos, su experiencia y su apoyo fueron fundamentales para mí. Celebramos varios campeonatos nacionales y construimos una amistad que perduró con el paso de los años".
Asimismo, Claudio Alcívar rememoró la complicidad de haber compartido más de una década en la institución torera:
"Con Víctor vivimos muchas anécdotas. Además de ser un gran arquero, fue un hermano de la vida. Como manabitas compartimos momentos inolvidables y lo más lindo será recordarlo siempre con la alegría que lo caracterizaba".
Un legado inmortal en la memoria de Manabí
La masiva concurrencia de exfutbolistas, hinchas y vecinos evidenció el enorme respeto y cariño que Mendoza sembró a lo largo de su vida. Más allá de las canchas, los títulos y los reconocimientos individuales, quienes lo conocieron coincidieron en resaltar su profunda humildad, su sencillez y el inmenso amor que siempre profesó por su natal Rocafuerte.
Entre el retumbar de los bombos, banderas en alto y ovaciones cerradas, el cantón despidió a una de sus mayores glorias. Víctor "Espartaco" Mendoza partió físicamente, pero su legado permanecerá intacto en la memoria colectiva de quienes lo vieron brillar bajo los tres palos, representando con orgullo y dignidad a Manabí y a todo el Ecuador.