La Policía Nacional de Nicaragua retuvo temporalmente a monseñor Juan Abelardo Mata, obispo emérito de la diócesis de Estelí y crítico del presidente Daniel Ortega, tras la la salida de una consulta médica, bajo el argumento de que el religioso tiene prohibido abandonar su residencia oficial ubicada en el municipio de Tisma.
El jerarca católico, de 80 años de edad y retirado de sus funciones eclesiásticas activas desde el año 2021, permaneció retenido por las fuerzas policiales durante varias horas antes de ser trasladado bajo estricta custodia oficial de regreso a su vivienda. Fuentes cercanas al obispo confirmaron que el operativo policial se ejecutó en las inmediaciones de una clínica médica local en Estelí, ciudad a la que el religioso se había trasladado el pasado 25 de junio.
El obispo tene 80 años de edad, se informó
El motivo inicial del viaje de monseñor Mata respondía a una invitación para participar en las festividades patronales de San Juan junto a miembros de la comunidad. No obstante, atendiendo a la solicitud de la feligresía local, el prelado aceptó presidir una eucaristía especial como invitado el domingo 28 de junio en la parroquia La Cruz del Calvario.
Durante su homilía, el obispo emérito instó a los fieles a mantener cadenas de oración por la situación de la Iglesia católica y los religiosos desterrados, mencionando de forma explícita a figuras perseguidas como monseñor Rolando Álvarez y el sacerdote Frutos Constantino Valle Salmerón.
Al momento de la interceptación en la vía pública, los oficiales policiales le reclamaron al líder religioso su presencia en el departamento de Estelí, notificándole formalmente que tiene prohibido salir del municipio de Tisma, en Masaya, localidad donde reside desde su jubilación. Posteriormente, el obispo fue obligado por la fuerza pública a abandonar la zona septentrional nicaragüense en un vehículo escoltado por patrullas del Estado.
La iglesia ha sufrido expulsiones desde Nicaragüa
Este suceso contra el obispo Mata se inscribe dentro de un panorama de sistemática presión institucional contra las autoridades de la Iglesia católica en Nicaragua. Desde las protestas sociales acontecidas en 2018, la institución clerical ha registrado expulsiones de misiones internacionales, restricciones a cultos públicos, confiscaciones de bienes parroquiales, encarcelamientos y el destierro forzado de sus sacerdotes.
Entre los casos referidos por Mata destaca monseñor Rolando Álvarez, obispo de Matagalpa que fue encarcelado y luego desterrado del país, y el padre Frutos Valle Salmerón, quien actualmente permanece bajo el régimen de reclusión domiciliaria conocido legalmente en el país centroamericano como "seminario por cárcel".