El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, manifestó este jueves 5 de febrero  la disposición de su administración para establecer una mesa de diálogo con el Gobierno de los Estados Unidos.

Durante un encuentro con medios nacionales e internacionales en la capital cubana, el mandatario subrayó que cualquier acercamiento debe ocurrir en un marco de respeto mutuo a la soberanía y sin imposiciones externas, en un momento marcado por el incremento de las sanciones económicas contra la isla.

El jefe de Estado cubano aclaró que la propuesta busca construir una relación de vecindad civilizada que resulte en beneficios para ambas naciones.

Según el mandatario, la agenda podría incluir áreas de interés común como la seguridad fronteriza, la regulación migratoria, el combate al narcotráfico y la colaboración en materia científica y medioambiental. No obstante, evitó confirmar si existen contactos formales en curso con la actual administración estadounidense.

Postura diplomática y soberanía nacional

Díaz-Canel enfatizó que Cuba rechaza la narrativa de "Estado fallido" que, según su visión, se intenta promover desde Washington para justificar un colapso del sistema político cubano.

El mandatario argumentó que estas construcciones  forman parte de una estrategia para desestabilizar el orden interno.

En este sentido, reiteró que la apertura al intercambio no implica una renuncia a los principios de la Revolución, insistiendo en que la negociación debe darse en "condiciones de igualdad".

Por otro lado, la máxima autoridad de la isla reconoció que el país enfrenta una etapa de alta complejidad operativa y logística. A pesar de este panorama, destacó que Cuba mantiene el respaldo de socios estratégicos como Rusia, China y diversas naciones de América Latina.

Escenario energético y medidas de contingencia

La situación del combustible representa uno de los desafíos más urgentes para el Ejecutivo. Cuba depende de la importación para cubrir dos tercios de su demanda energética total.

Tras el cese del suministro de crudo proveniente de Venezuela —país con el que mantiene una alianza estratégica desde inicios del siglo XXI—, la isla ha experimentado un aumento en los cortes de energía y dificultades en el abastecimiento en gasolineras,. 

Ante la falta de hidrocarburos, el Gobierno ha diseñado un plan de contingencia por "desabastecimiento agudo". El mandatario admitió que el país atraviesa tiempos "muy difíciles" debido a lo que calificó como una persecución energética y financiera. Por tal motivo, hizo un llamado a la creatividad institucional para sortear las restricciones comerciales y garantizar la continuidad de los servicios básicos.

Defensa y articulación internacional

En respuesta a la reciente declaración de Cuba como una "amenaza extraordinaria" por parte de las autoridades estadounidenses, La Habana ha activado un plan de preparación para la defensa.

El presidente justificó esta medida como un deber soberano ante el incremento de la hostilidad en la región caribeña. Esta preparación militar se suma a la convocatoria de una articulación internacional para contrarrestar las políticas restrictivas de la Casa Blanca.

Finalmente, Díaz-Canel descartó la posibilidad de un derrumbe del sistema estatal, a pesar de los obstáculos económicos actuales. El mandatario concluyó su intervención instando a una gestión inteligente de los recursos disponibles, mientras se mantiene la puerta abierta a una normalización de relaciones, siempre que no se comprometa la autonomía política de la nación caribeña.