Miembros de las Fuerzas Armadas intensificaron sus operaciones de control en la cárcel femenina de Esmeraldas, con el objetivo de decomisar objetos prohibidos.
Esta intervención tuvo como objetivo reforzar el control y la seguridad al interior del recinto, en un contexto donde las cárceles ecuatorianas han sido foco de inestabilidad. Durante la operación, se realizaron inspecciones exhaustivas en celdas y áreas comunes, lo que llevó a la detección y decomiso de varios objetos prohibidos, incluyendo celulares, cigarrillos, auriculares, encendedores y otros artículos no permitidos.
Estos elementos fueron entregados a las autoridades competentes para el debido proceso legal.
Situación carcelaria
La crisis carcelaria en Ecuador ha sido una de las problemáticas más acuciantes de los últimos años. Desde 2020, el país ha sido testigo de masacres carcelarias sin precedentes, atribuidas a la lucha de poder entre bandas criminales al interior de los centros de privación de libertad. Estos eventos han cobrado la vida de cientos de reclusos y han expuesto la fragilidad del sistema penitenciario.
La presencia de armas, drogas y comunicaciones ilegales dentro de las prisiones ha sido un factor clave en la escalada de violencia. A pesar de los esfuerzos de las autoridades, incluyendo la declaratoria de estado de excepción en múltiples ocasiones y la intervención de las Fuerzas Armadas
. La intervención en la cárcel femenina de Esmeraldas se enmarca dentro de una estrategia nacional para retomar el control efectivo de las prisiones y desarticular las redes criminales que operan desde su interior.
Inspecciones militares
La participación de las Fuerzas Armadas en el control de las cárceles se intensificó a raíz de la crisis de seguridad que llevó al gobierno a declarar un conflicto armado interno en enero de 2024. Desde entonces, los militares han asumido un papel protagónico en la gestión y seguridad de los centros penitenciarios, realizando operativos permanentes para requisar objetos prohibidos, desmantelar estructuras de poder criminal y restablecer el orden.
Este tipo de intervenciones no solo buscan decomisar objetos, sino también enviar un mensaje claro a las organizaciones criminales sobre la determinación del Estado para recuperar el control total de sus instituciones.