El cantón Santo Domingo, en Ecuador, consolida su planificación territorial con el Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial (PDOT) proyectado al 2050.

El documento analiza los ciclos históricos de crecimiento poblacional y define estrategias para un nuevo boom vinculado a la industria y la logística. La actualización técnica no constituye un hecho reciente coyuntural, sino una hoja de ruta que orienta decisiones de largo plazo sobre expansión urbana, uso de suelo y desarrollo productivo.

Con 441.583 habitantes según el Censo 2022, Santo Domingo es el cuarto cantón más poblado del país, después de Guayaquil, Quito y Cuenca. La proyección oficial estima que podría alcanzar 675.546 habitantes en 2050, con una tasa anual aproximada de 1,53%, superior a la de varias ciudades consolidadas.

Los booms que explican el crecimiento de  Santo Domingo

El crecimiento poblacional de Santo Domingo no fue uniforme. El primer gran boom estuvo asociado a la apertura de la vía Alóag-Santo Domingo, infraestructura que fortaleció la conexión entre la Sierra y la Costa. Antes de esa carretera, el territorio era un punto de tránsito; después, se convirtió en eje estratégico de comercio agrícola y circulación de mercancías.

El segundo ciclo ocurrió entre las décadas de 1960 y 1970, impulsado por la reforma agraria y el cooperativismo de vivienda. La amplia oferta de tierra a bajo costo atrajo migrantes desde Loja, Manabí y la Sierra Central. La población pasó de 6.978 habitantes en 1950 a más de 100.000 en 1974, el mayor salto proporcional en su historia.

Ese proceso dejó efectos estructurales. La ciudad creció de forma dispersa, surgieron barrios sin infraestructura completa en sus inicios y se consolidó una expansión más rápida que la planificación.

De ciudad de paso a ciudad-región

El tercer boom comenzó a consolidarse desde inicios de los años 2000, cuando Santo Domingo asumió un rol regional. Poblaciones del norte de Manabí, Esmeraldas y cantones vecinos comenzaron a utilizar sus servicios de salud, comercio y abastecimiento mayorista.

Habitantes de El Carmen, Quinindé y Pedernales se trasladan a Santo Domingo antes que a sus capitales provinciales. Esta dinámica fortaleció su economía comercial y su influencia territorial.

Actualmente, cerca del 60% de la población nació en el propio cantón, mientras que el 40% proviene de otras provincias. Además, alrededor del 50% del padrón electoral corresponde a personas menores de 30 años, lo que refleja una estructura demográfica predominantemente joven.

El precio del suelo y el posible cuarto boom

Uno de los factores estratégicos identificados en el PDOT 2050 es el valor del suelo. Mientras en Quito una hectárea industrial puede superar los USD 500.000, en suelo rural de Santo Domingo se registran valores desde USD 1,50 por metro cuadrado. En áreas urbanas consolidadas, el metro cuadrado puede alcanzar hasta USD 825, manteniéndose competitivo frente a otras ciudades intermedias.

Esta diferencia de costos, sumada a la ubicación estratégica —menos de cinco horas hacia Quito, Guayaquil y Esmeraldas— posiciona al cantón como punto atractivo para corredores agroindustriales y logísticos. El plan incorpora políticas orientadas a consolidar esta ventaja competitiva.

"Había tanta oferta que incluso hoy existen personas que compraron terrenos y nunca los ocuparon", explica el ingeniero civil Cristian Licuy Ordoñez, quien dirigió la actualización del PDOT en 2024. Ese fenómeno explica parte de la expansión urbana dispersa y la existencia de suelo vacante dentro del perímetro actual. 

Sin embargo, el documento también advierte riesgos. Entre 2020 y 2021 se evidenció un proceso en el que comenzó a existir más suelo habilitado que población efectiva, fenómeno que incrementa costos de infraestructura y compromete la sostenibilidad fiscal.

Ordenamiento y límites naturales

El crecimiento físico enfrenta límites claros: el río Toachi al norte, zonas montañosas hacia el este y territorios comunales al sur. Frente a ello, la estrategia municipal plantea contener la expansión horizontal mediante el Tercer Anillo Vial y promover la densificación vertical en sectores estratégicos.

El objetivo es evitar expansión descontrolada y optimizar servicios básicos, movilidad y equipamientos.

El debate actual no gira en torno a si Santo Domingo crecerá, sino a cómo administrará su próximo ciclo poblacional. La historia demuestra que cada boom transformó su estructura urbana: el vial la conectó, el de la tierra la expandió y el regional la consolidó como centro de servicios. El posible cuarto boom, asociado a industria y logística, podría redefinir su papel como eje productivo nacional.

El PDOT proyectado hasta 2050 establece así un marco técnico para ordenar ese crecimiento y fortalecer la competitividad territorial. En un contexto de planificación urbana en Ecuador, Santo Domingo se perfila como caso relevante de ciudad intermedia con potencial industrial y logístico en expansión.