La familia de Alejandro Baltazar Romero, de 15 años, permanecía este jueves 23 de julio junto al féretro del adolescente en la calle J3 y avenida Venezuela, parroquia Tarqui, en Manta, debido a que no contaba con los recursos económicos para cubrir los gastos funerarios. El caso ocurrió después de que el menor fuera hallado sin vida en el sitio San Juan de Manta y refleja las dificultades que enfrentan algunas familias tras perder a un ser querido por hechos violentos.
Alejandro era el tercero de siete hermanos. De acuerdo con el testimonio de sus familiares, trabajaba en una vulcanizadora mientras continuaba sus estudios en el colegio Tarqui. Había cumplido 15 años el pasado 27 de junio.
Según relató su familia, el adolescente salió de su vivienda la noche del domingo y no volvió a casa. Desde ese momento comenzó una búsqueda que terminó con la confirmación del hallazgo de un cadáver en en avanzado estado de descomposición en el sitio San Juan, zona rural del cantón Manta.
El hallazgo ocurrió en una zona de desechos
El cuerpo fue encontrado cerca del mediodía del martes 21 de julio, sobre un montículo de basura en el sitio San Juan de Manta.
Trabajadores del sector alertaron a la Policía en Manta, después de observar el cadáver. Los uniformados acudieron al lugar, acordonaron el área y permitieron el ingreso del personal especializado para el levantamiento de indicios y del cuerpo.
El informe policial preliminar indicó que la víctima vestía una camiseta negra y una pantaloneta beige. Además, se encontraba descalzo y el cadáver presentaba un avanzado estado de descomposición, situación que complicó el proceso de identificación.
Familia pedía ayuda para darle cristiana sepultura
Tras la entrega del cuerpo, los familiares informaron que no disponían del dinero necesario para contratar los servicios funerarios.
Por esa razón, el féretro permaneció en la vía pública, frente a la vivienda familiar, mientras amigos, vecinos y conocidos acompañaban el velorio improvisado.
Paulina Balcázar, familiar del adolescente, explicó que ya contaban con un espacio en el cementerio, pero aún necesitaban recursos para cubrir los costos del sepelio.
"No tenemos cómo darle un lugar adecuado para despedirlo. Esperamos reunir el dinero para poder sepultarlo", manifestó durante la jornada.
Los allegados también señalaron que el proceso de preparación del cuerpo debió realizarse fuera de las instalaciones de la morgue en Urbirríos, debido que la referida dependencia no permitieron preparar el cadáver, debido al estado en que fue recuperado.
La violencia sigue golpeando a menores de edad
El asesinato de Alejandro se suma a la estadística de violencia que afecta a niños y adolescentes en el distrito policial Manta.
De acuerdo con los registros en este año, 27 menores de edad han sido asesinados dentro de las 290 muertes violentas registradas en el distrito Manta durante el presente año.
El distrito policial comprende los cantones Manta, Montecristi y Jaramijó, territorios que concentran una parte importante de los homicidios reportados en Manabí.
Las cifras muestran que cerca del 9 % de las víctimas de muertes violentas corresponden a menores de edad, un dato que evidencia el impacto que tiene la violencia criminal sobre niños y adolescentes.
Casos que generan preocupación
Durante este año, varios adolescentes han perdido la vida en distintos hechos violentos registrados en el distrito Manta.
Las investigaciones de estos casos permanecen en manos de la Policía Nacional y de la Fiscalía, instituciones encargadas de determinar las circunstancias de cada crimen y establecer responsabilidades.
Mientras tanto, familias como la de Alejandro enfrentan no solo el impacto emocional por la pérdida de un hijo, hermano o familiar, sino también dificultades económicas para cubrir los costos que implica un sepelio.
El caso del adolescente puso nuevamente en evidencia la realidad que viven hogares de escasos recursos cuando deben afrontar gastos funerarios inesperados tras un hecho violento.
Hasta el cierre de esta publicación, los familiares continuaban gestionando ayuda para completar el dinero necesario y realizar la sepultura del menor en el cementerio donde ya se les había asignado un espacio.