En un espacio de entrevistas de Manavisión Plus, el ingeniero Agustín Casanova analizó la coyuntura de los Gobiernos Autónomos Descentralizados tras la aprobación de la 'Ley 70-30'. Durante el diálogo, el exalcalde enfatizó que el desarrollo de Manabí depende de romper el "cantonismo" y adoptar un enfoque gerencial que priorice la infraestructura productiva sobre el gasto corriente.
-Ingeniero, con su experiencia en administración pública y el tema GAD, se aprueba la reforma al COOTAD (Ley 70-30). Hay oposición de los GAD pero la ciudadanía ve bien que se inviertan los recursos. ¿Cuál es su lectura de lo que pasó en la Asamblea y lo que vendrá?
Voy a ser exagerado, recontra bien, ya era hora. Ese cuentito populista de la autonomía y de la soberanía no cuenta. 3.700 millones de dólares aproximadamente se envían a los GAD (prefecturas, cantonales y parroquiales); vaya a ver cuánto de ese dinero constituye en realidad una mejora en la calidad de vida de la gente. Muy poco.
El promedio es 60-70% de gasto corriente. De ese 70% queda 30 y ahí tienen que amortizar deudas. Vea cuánto asignan a inversión en infraestructura y cuánto a parchar y promocionarse. Yo no digo que no hay que invertir en proyectos sociales, pero aprendan a articular. Tenemos un problema de enfoque: un enfoque que es más populista y por lo tanto más orientado al regalo, al parchecito.
-¿Cómo debería ser entonces el modelo de gestión desde lo público?
Proponemos un modelo orientado a la productividad, al desarrollo económico y la generación de empleo. Lo público debe provocar el desarrollo, entendido como política pública e infraestructura que el privado no puede invertir. Y lo privado hay que dejarlo e incentivarlo para que genere trabajo. Esos viejos paradigmas de que los gobiernos locales no debían intervenir en infraestructura productiva tienen que acabar.
Está bien que pongan candados; esto es como las multas de tránsito: si usted maneja borracho, lo multan. Pues no maneje borracho. Y en el concepto de los alcaldes: administren bien. Nosotros bajamos la dependencia de transferencias del 75.8% al 47%. Mejoren el ingreso propio, ahí hay un margen enorme que no tocan por no perder capital político.
-Pero se dice que desde el día uno se trabaja en la reelección...
No, la reelección se trabaja haciendo obra. La gente al principio incluso te rechaza cuando incrementas impuestos. En Portoviejo, a pesar de que nunca aumentamos el 2.2, hicimos una actualización seria del catastro: pasamos de 16.000 predios que pagaban edificación a 66.000, y de una recaudación de 8 millones a 22. Reducimos gastos.
Hay un espacio enorme. Yo sí estoy de acuerdo con los artistas, pero si constituyen un proyecto que visibiliza un territorio. No traería un artista el 12 de marzo para nosotros mismos; eso es gasto innecesario. Si es para el carnaval de Crucita o Manta para jalar gente de fuera, perfecto. Pero vi con mucha pena que en ciertos eventos de este carnaval aparecía más la cara del alcalde que la de los territorios. Había que ponerle un candado y bien hecho.
-La asambleísta Valentina Centeno dice que hay mucho gasto innecesario mientras falta agua potable. Por otro lado, la Prefecta de Pichincha y el Alcalde de Quito dicen que esto es un perjuicio a lo social. ¿Cómo hizo usted para llevar de la mano la inversión y lo social?
Aumenta el ingreso propio, ahí está la clave. Disminuye costos y gastos innecesarios y eso le va a permitir seguir manteniendo la inversión social pero al mismo tiempo aumentar la inversión en infraestructura. No es fórmula mágica. Respeto al alcalde de Quito y a la señora Prefecta, pero ellos tienen una visión socialista y por lo tanto concentran mucho más en lo social. Insisto: métale plata a la parte de infraestructura productiva para que la gente haga sus propios ingresos y ya no necesite tanto del Estado. Esa es mi posición: no sigan jugando con plata ajena.
-¿Y qué responsabilidad tiene el Gobierno Nacional en esto?
El Gobierno tiene la obligación de cumplir. Vengo insistiendo en que debe abrir nuevas líneas de crédito a través del Banco de Desarrollo para el fortalecimiento institucional obligatorio: catastros, norma ISO, sistematización. Muchos hablan de fortalecimiento porque dan un curso de atención al público; perdónenme, eso son tonterías. Y luego cobre el agua potable como tiene que cobrarla. Todos tenemos que pagar. Aborrezco el populismo, me parece una forma farsante de administrar plata que no es de uno.
-Hablemos de los indicadores de pobreza en Manabí. ¿Cómo están esos números actualmente?
Para que no se molesten, digo que sigue igual, pero en realidad hay más complicaciones en el sector rural. El problema de Manabí es el cantonismo; cada trocito se defiende a muerte sin entender que somos una región. Propongo una plataforma logística y productiva que abarque el puerto de Manta, el aeropuerto, el CIAL y el complejo de carnes y leches para Chone y toda la zona de Tosagua, Bolívar y Junín. Si el enfoque es solo la transformación social, olvídese. Vaya a lo productivo. Que la gente tenga plata en el bolsillo es libertad. Libertad de decidir dónde me atiende mi salud o dónde mando a mis hijos a estudiar. Si seguimos con el concepto de populismo, los tendremos esclavizados.
-Usted ha planteado una unificación por tipo de distritos en Manabí. ¿Cómo lograr aquello?
Lo que nosotros estamos diciendo son 6 microrregiones con presupuesto asignado según población y necesidades básicas insatisfechas. ¿Cómo se gobernaría? Un delegado del prefecto, los alcaldes y presidentes de juntas parroquiales de esa región. Lo provincial da la estrategia, pero lo operativo se juega en cada territorio. ¿Por qué tengo que saber yo desde Portoviejo qué pasa en La Manga del Cura? El alcalde local sí lo sabe. Pónganle el billete, la maquinaria y la atención ciudadana en esas microrregiones. La desconcentración tiene que ser ya.
-¿Qué reportes tiene sobre el sistema vial de la provincia, especialmente en el Manabí profundo donde aún sacan enfermos en hamacas?
He revisado un estudio de diciembre de 2025. La plata no le va a alcanzar nunca al gobierno provincial para los casi 17.000 kilómetros de sistema vial. Por eso digo: enfoque y estrategia. Lo operativo le corresponde a la microrregión. Ellos deben establecer dónde vive la gente y dónde está la producción. Además, la maquinaria no puede estar subutilizada. Esa vieja política de trabajar 3 días a la semana tiene que cambiar. Hay que utilizar efectivamente los instrumentos. Es un modelo gerencial, no burocrático.
-¿Está preparada Manabí para asumir competencias en vías estatales, como la Portoviejo-Montecristi?
Una cosa es que le entreguen la delegación y otra que usted, como sector público, la administre. Yo decido qué modelo de gestión se pone: Alianza Público-Privada o delegación. No administrarlo uno mismo porque es difícil administrar el sector público. Lo que no funciona hay que cambiarlo. ¿Para qué tengo un grupo trabajando en desnutrición crónica si esa es competencia del Gobierno? Asigne los recursos para que el que tiene la competencia lo haga. En Portoviejo trabajábamos con fundaciones que tienen pasión, como la San Juan de Dios o la Mujica. ¿Para qué meter un burócrata ahí? Dele el apoyo a la fundación y controle. Si no, el gasto corriente se desborda.
-¿Qué vías estatales debería manejar la provincia?
Deberían ser manejadas desde el Gobierno Provincial: Manta-Portoviejo-La Cadena; Manta-Portoviejo-El Carmen; y Manta-Portoviejo-Pichincha-Quevedo. ¿Por qué esta última? Porque nos conecta con los centros de producción permanente de Los Ríos que hoy salen por Guayaquil. Necesitamos esa producción para fortalecer el puerto de Manta. Pero eso requiere unidad.
-Sobre el manejo de recursos hídricos... ¿lo hemos hecho bien?
No lo hemos hecho bien. Tenemos sistemas hídricos botados. ¿Cómo es que Arriaga o San Agustín no están rehabilitados? El problema es que a veces tecnócratas idealistas ponen proyectos de 504 millones de dólares para Sancán, lo cual es inviable. Yo prefiero uno que cero. Hay que ir por etapas. Ponga a funcionar lo que está botado, el riego de Chone, los pozos profundos. Una máquina de pozos vale 120.000 dólares; con 3 millones de inversión respecto a un presupuesto de 170 millones, es marginal. Y cobren esa agua. La gente quiere cosas prácticas, ya no palabras bonitas y vacías.
-Finalmente, sobre su futuro político y el movimiento Caminantes. ¿Está decidido a ser candidato?
Vamos por partes. Caminantes cree que Manabí debe tener un movimiento nacional. Hemos dividido el proyecto en cinco fases hacia el 2034. Estamos en la fase de territorio y misiones para mejorar afiliaciones. Segundo, la formación: hay que dar oportunidad a los jóvenes.
Los políticos hemos fracasado porque estamos subordinados a líderes de Guayaquil y Quito que deciden los candidatos. Caminantes propone que quienes decidan las elecciones en los cantones sea la dirección cantonal, no la provincial. Es riesgoso, pero el modelo anterior no ha funcionado. Mi trabajo como director termina en 2 años y para afuera. No pretendo quedarme, pero sí plantear un nuevo modelo para Manabí.