El contrabando de licores y cigarrillos mueve cerca de 500 millones de dólares en Ecuador, según estimaciones de la Asociación de Industriales Licoreros del Ecuador. Para Santiago Trejo, director ejecutivo del gremio, el problema dejó de ser únicamente económico y se convirtió en una amenaza para la seguridad nacional.

En esta entrevista, analiza el impacto de los impuestos, el crecimiento del contrabando y las propuestas que el sector plantea al Gobierno para enfrentar el comercio ilícito.

El contrabando de licores y cigarrillos mueve millones de dólares en Ecuador. ¿Qué planteamientos han realizado para reducir este problema?

Lo primero es entender por qué existe el contrabando. La principal razón es que los precios en Ecuador son mucho más altos que en países vecinos, entre un 60 % y un 100 % más caros que en Colombia o Perú.

En el caso de los cigarrillos, por ejemplo, existen cajetillas chinas o coreanas que se venden a 2,50 dólares, mientras que una cajetilla formal cuesta alrededor de 6,50 dólares. Esa diferencia se debe principalmente a la elevada carga tributaria, especialmente al Impuesto a los Consumos Especiales (ICE).

La única forma de reducir esa brecha es disminuyendo los impuestos. Pero esto ya no es solo un problema de industria o empleo. Hoy los grupos de delincuencia organizada encontraron en el contrabando y la producción ilegal de licores y cigarrillos una nueva fuente de financiamiento. Estamos hablando de un mercado ilegal que mueve cerca de 500 millones de dólares, equivalente al 32 % del presupuesto de la Policía Nacional. Por eso creemos que esto ya es un tema de seguridad nacional.

¿Qué reducción de impuestos propone el sector?

La propuesta contempla cambios en dos componentes del ICE. Actualmente pagamos un impuesto específico de 10,5 dólares por litro de alcohol puro. Por ejemplo, en una botella de licor de caña de ocho dólares, aproximadamente 4,25 dólares corresponden únicamente al ICE. Además, existe un impuesto ad valorem para productos de mayor valor, como el whisky.

"Hoy el contrabando de licores y cigarrillos se convirtió en una fuente de financiamiento para el crimen organizado".

Santiago Trejo, director ejecutivo de la Asociación de Industriales Licoreros del Ecuador,


En esos casos, todo valor que supera los 4,70 dólares paga un 75 % adicional sobre la diferencia. Eso provoca que una botella pueda llegar a pagar más impuestos que su propio costo de producción. Nuestra propuesta es reducir el impuesto específico de 10,5 a 7 dólares y elevar la base imponible del ad valorem de 4,70 a unos 35 dólares. Creemos que eso permitiría fortalecer el mercado legal y reducir el atractivo del contrabando.

¿Los aranceles entre Ecuador y Colombia también han incentivado el contrabando?

Es un factor, pero no el principal. La tasa de seguridad tiene pocos meses de vigencia, mientras que el fenómeno del contrabando y la producción ilegal de licores viene creciendo desde hace unos 15 años. El problema de fondo es la estructura tributaria del ICE y su impacto en los precios.

¿Qué acercamientos han tenido con el Gobierno?

Hemos mantenido reuniones con el Ministerio de Producción, el Servicio de Rentas Internas (SRI), la SENAE y ARCSA. También hemos dialogado con el Ministerio del Interior y estamos solicitando reuniones con el Ministerio de Economía y Finanzas. Queremos dejar claro que este no es únicamente un problema tributario, sino un problema de seguridad y financiamiento de bandas criminales.

¿Qué tan grande es la diferencia de precios entre el mercado formal e informal?

Los productos ilegales pueden costar entre un 30 % y un 60 % menos que los legales. En algunos casos, incluso llegan a venderse a la mitad del precio. La gente muchas veces prioriza el ahorro, pero no dimensiona que al comprar estos productos termina financiando economías ilegales y grupos criminales.

¿En qué momento el Estado perdió el control del mercado frente al contrabando?

El punto de inflexión fue entre 2011 y 2014, cuando cambió el sistema de cálculo del ICE y se incorporó el impuesto ad valorem. Desde entonces, los impuestos han crecido más del 45 %, pero la recaudación cayó alrededor del 10 %.

Eso provocó que el mercado ilegal creciera de manera acelerada. Hoy, en el caso del alcohol, estimamos que el 75 % del mercado es ilegal, mientras que en cigarrillos la cifra alcanza el 85 %. La producción formal prácticamente ha sido desplazada.

¿Qué tipo de productos ilegales circulan en Ecuador?

Existe de todo. Desde alcohol artesanal y adulterado hasta productos ingresados por contrabando y bebidas falsificadas. También hay bandas que compran destilerías y comercializan productos con registros sanitarios y timbres fiscales aparentemente legales.

Incluso se han detectado cervezas premium y bebidas importadas ingresadas irregularmente. En cigarrillos, el ingreso de productos chinos y coreanos se realiza incluso mediante contenedores completos.

¿Cuáles son los puntos críticos del contrabando?

Es una combinación de factores. Hay problemas en puertos marítimos, en las fronteras norte y sur y también en los sistemas de control. Además, durante años existieron irregularidades relacionadas con productos provenientes de duty free. El problema es que el control estatal no alcanza a cubrir todo el mercado. Actualmente apenas se controla una fracción mínima del comercio ilegal.

¿Por qué sostienen que bajar impuestos podría aumentar la recaudación?

Existe un fenómeno económico conocido como elasticidad. Cuando los precios son demasiado altos, el consumidor migra al mercado ilegal. Si los precios bajan y el producto formal se vuelve competitivo, aumenta la venta legal y también la recaudación tributaria. Hoy el mercado formal representa apenas el 25 % en licores y el 15 % en cigarrillos.

¿Cuántos empleos están en riesgo?

La industria genera alrededor de 5.000 empleos directos y una cadena de valor que alcanza aproximadamente 140.000 plazas indirectas. El impacto afecta a cañicultores, transportistas, tenderos y trabajadores de plantas industriales. Si el mercado ilegal sigue creciendo, muchas industrias podrían reducir operaciones o cerrar.

¿Qué riesgos existen para la salud pública?

Son riesgos muy graves. El año pasado se registraron 31 muertes relacionadas con bebidas adulteradas. Eso incluso generó alertas internacionales para turistas que visitaban Ecuador. Los productos ilegales no cuentan con controles sanitarios y representan un riesgo directo para los consumidores.

¿Los sellos fiscales son efectivos para combatir la falsificación?

Hoy ya no son garantía absoluta. Existen productos que tienen notificaciones sanitarias y sellos fiscales, pero se venden por debajo del costo de producción y del valor de los impuestos. Eso evidencia posibles casos de lavado de activos. Además, al consumidor muchas veces no le interesa el sello, sino el precio final del producto.

¿Existen ejemplos internacionales donde bajar impuestos ayudó a reducir el contrabando?

Sí. Hay experiencias en países como Colombia y Perú. Además, existen estudios económicos sobre elasticidad tributaria que muestran que reducir impuestos puede fortalecer el mercado formal y aumentar la recaudación.

¿La industria licorera podría colapsar si no se toman medidas?

Sí. Basta mirar lo que ocurrió con la industria tabacalera en Ecuador. Desde 2014 muchas operaciones se redujeron, se cerraron fábricas y miles de empleos desaparecieron. Si no se aplican correctivos, el sector licorero podría seguir el mismo camino.

¿Qué balance hace después de años de incremento del ICE?

Los datos son claros. En 14 años los impuestos subieron más del 44 %, pero la recaudación cayó. El consumo no desapareció; simplemente pasó del mercado formal al ilegal. Y hoy, además de afectar al empleo y la economía, estamos financiando actividades del crimen organizado.