El sistema de control vehicular en Ecuador dará un giro en los próximos meses. El ministro de Transporte, Roberto Luque, confirmó que la denominada "tercera placa" entrará en vigencia entre julio y septiembre de 2026.
La medida apunta a modernizar los controles en carretera y sustituir los radares tradicionales por un mecanismo que permitirá medir la velocidad promedio entre dos puntos.
¿Qué es la tercera placa?
Se trata de un dispositivo electrónico tipo tag que se colocará en el parabrisas de los vehículos. Este elemento funcionará como un identificador adicional, capaz de transmitir información del automotor y facilitar su monitoreo.
A diferencia de las placas físicas, este sistema permitirá un control más preciso y continuo de la movilidad.
Control de velocidad más técnico
Según explicó Luque, la nueva tecnología eliminará prácticas cuestionadas en los controles actuales.
"Ya no va a haber un radar puesto engañosamente en sitios donde no necesariamente era técnicamente necesario", señaló.
El sistema calculará la velocidad promedio en tramos determinados, lo que reducirá sanciones por mediciones puntuales y mejorará la seguridad vial.
Un plan con enfoque en seguridad
La iniciativa había sido adelantada meses atrás por el presidente Daniel Noboa, quien la describió como un mecanismo de control integral del parque automotor.
En su momento, el mandatario comparó la tercera placa con un "tatuaje" para los vehículos, destacando que permitirá evitar falsificaciones y mejorar la trazabilidad.
Tecnología interconectada
El sistema estará vinculado a plataformas tecnológicas que permitirán un seguimiento más amplio, incluso con componentes satelitales.
De acuerdo con las autoridades, esta herramienta no solo servirá para el control de velocidad, sino también para fortalecer la seguridad y el control del tránsito en el país.
Implementación en marcha
El proyecto se desarrolla con apoyo de empresas internacionales y se prevé que su aplicación sea progresiva una vez que entre en vigencia.
Con esta medida, el Gobierno busca alinear el sistema de control vehicular con estándares utilizados en ciudades de economías más desarrolladas.