El intento de regresar a las pasarelas y a la publicidad se ha convertido en un desafío inesperado para Manuela Lori, una modelo argentina que, tras sufrir un accidente cerebrovascular (ACV), asegura que ya no es seleccionada en castings debido a las secuelas físicas. Su caso vuelve a poner en debate los estándares de la industria y la inclusión en el ámbito del modelaje.
A sus 34 años, Lori relata que, pese a su experiencia y trayectoria, no logra concretar nuevos trabajos. "En el último año fui a todos los castings que pude y no quedé en ninguno. No me eligen", afirma. La modelo vincula esta situación a los cambios físicos que enfrenta desde el episodio de salud que marcó un antes y un después en su vida.
Un giro abrupto en su carrera profesional
Antes del ACV, la modelo desarrollaba una carrera estable en campañas gráficas y comerciales. Aunque no formaba parte de las agencias más reconocidas, participaba activamente en el circuito publicitario. Su perfil se destacaba por su expresividad frente a cámara, lo que le permitió protagonizar diversas campañas.
Sin embargo, a los 30 años sufrió un ACV provocado por una malformación congénita cerebral no diagnosticada previamente. El evento ocurrió sin síntomas de advertencia, generando una emergencia médica que derivó en una prolongada hospitalización.
Permaneció dos semanas en terapia intensiva y completó cuatro meses internada, además de someterse a varias intervenciones quirúrgicas.
Secuelas, rehabilitación y nuevos desafíos
Tras superar la etapa crítica, inició un proceso de rehabilitación intensiva que se extendió durante meses. Como consecuencia del ACV, Lori presenta limitaciones motoras en el lado izquierdo del cuerpo y pérdida parcial del campo visual. Estas condiciones afectan su movilidad y su desempeño en actividades cotidianas.
A pesar de los avances, reconoce que algunas secuelas son permanentes. "No puedo usar el brazo izquierdo con normalidad", explica en una entrevista a un medio internacional. También detalla que la pérdida visual le impide realizar tareas como conducir. El proceso de recuperación, según indica, ha sido progresivo y demandante, especialmente durante el primer año.
En paralelo, decidió reorientar su vida profesional y se graduó como psicóloga, actividad que actualmente ejerce. No obstante, mantiene su interés por volver al modelaje, asistiendo a castings aunque sin resultados favorables hasta ahora.
Su experiencia refleja tanto el impacto físico de un ACV como las barreras que pueden surgir en industrias altamente exigentes con la imagen. Mientras continúa su rehabilitación, Lori sostiene su objetivo de retomar su carrera frente a cámaras.