Desde el inicio de las hostilidades el pasado sábado, la administración Trump ha desplegado la denominada Operación Furia Épica contra objetivos en Irán, una ofensiva militar cuyo costo diario se estima en 891,4 millones de dólares.
A pesar de la magnitud de las operaciones aéreas, navales y terrestres, el Pentágono no ha emitido aún una estimación oficial ni ha solicitado fondos suplementarios al Congreso, generando incertidumbre sobre el impacto final en el déficit público estadounidense y la economía global, señala una publicación de CNN.
Estimaciones de gasto y proyecciones fiscales
Expertos en presupuesto militar y centros de pensamiento en Washington han comenzado a desglosar los costos operativos ante el silencio oficial.
Lindsay Koshgarian, directora del Proyecto de Prioridades Nacionales, ha calificado la situación como "altamente impredecible", señalando que la falta de un horizonte temporal claro impide fijar un techo de gasto. Según Koshgarian, si el conflicto se prolonga, los costos podrían ser astronómicos, recordando que la guerra en Irak supuso un desembolso cercano a los 3 billones de dólares.
La dinámica de gasto actual está fuertemente influenciada por la tecnología empleada. El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) sostiene que, aunque el gasto inicial es elevado debido al uso de munición de precisión y activos de alta gama, este podría estabilizarse si se transita hacia armamento menos costoso.
No obstante, advierten que la intensidad de las represalias iraníes será el factor determinante que obligue a Washington a incrementar o mantener el flujo de capital bélico.
En términos comparativos, las primeras 100 horas de la Operación Furia Épica han resultado significativamente más onerosas que intervenciones previas.
Mientras que la Operación Martillo de Medianoche de junio de 2025 costó aproximadamente 2.260 millones de dólares en un ataque relámpago de dos horas y media, la ofensiva actual ya ha acumulado facturas por valor de 3.700 millones de dólares en sus primeros cuatro días de ejecución, indica la publicación de CNN.
Desglose de activos y operatividad diaria
El músculo financiero de esta operación reside principalmente en la movilización de la Armada y la Fuerza Aérea. Las operaciones aéreas encabezan la lista de gastos con un costo aproximado de 30 millones de dólares por jornada.
En este apartado, el despliegue de cazas furtivos y no furtivos representa un gasto de 5 millones de dólares diarios cada uno, sumado a otros 9 millones destinados exclusivamente a labores de carga y buques cisterna para el reabastecimiento en vuelo.
En el ámbito naval, la presencia del USS Gerald R. Ford en el Mediterráneo Oriental y otros activos similares supone un gasto diario de 15 millones de dólares. Solo el mantenimiento operativo de un portaaviones cuesta 6 millones de dólares al día, mientras que cada destructor en zona de conflicto añade 5 millones adicionales a la cuenta.
Por su parte, las maniobras terrestres, aunque menos intensivas en esta fase, requieren 1,6 millones de dólares diarios, destinados principalmente a brigadas de artillería y batallones de la Guardia Nacional.
El uso de armamento pesado también dispara las cifras. Investigaciones del proyecto Costos de la Guerra de la Universidad de Brown destacan que el empleo de bombas MOP de 30.000 libras (con un precio unitario de hasta 70 millones de dólares) y misiles Tomahawk (de casi 2 millones por unidad) sitúa la eficiencia económica en un segundo plano frente a los objetivos estratégicos de destrucción de infraestructuras críticas.
Escenarios futuros y el factor nuclear
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha manifestado recientemente que las fuerzas estadounidenses están "recién comenzando" y que se prevé una aceleración de los ataques.
Esta retórica sugiere que los plazos de dos a seis semanas barajados inicialmente podrían extenderse. Según Kent Smetters, del Modelo Presupuestario de Penn Wharton, una guerra que se prolongue por dos meses podría alcanzar un costo de entre 40.000 y 95.000 millones de dólares, dependiendo de la necesidad de desplegar tropas sobre el terreno.
Pese a las críticas por el desvío de recursos de políticas domésticas, algunos economistas defienden la inversión desde una perspectiva de prevención de daños.
Smetters argumentó ante la prensa que el costo actual "palidece" si se compara con el impacto económico que tendría un Irán con capacidad nuclear.
Según sus proyecciones, el uso de un arma de destrucción masiva por parte de Teherán generaría daños por billones de dólares, justificando, bajo su criterio, el gasto preventivo actual.
La decisión de no acudir todavía al Congreso para solicitar un presupuesto suplementario mantiene a la Operación Furia Épica bajo un régimen de financiación opaco que utiliza fondos existentes del Departamento de Defensa.
Esta estrategia podría tensar las relaciones con el legislativo en las próximas semanas, especialmente si los inventarios de municiones críticas requieren un reabastecimiento urgente para mantener el ritmo de las operaciones militares. (10).