Quito no solo es conocida por su historia, su arquitectura o su apodo de "Carita de Dios". También es una ciudad que pone a prueba a los artistas internacionales que se presentan en sus escenarios. Ubicada a casi 2.850 metros sobre el nivel del mar, la capital ecuatoriana exige físicamente a quienes suben al escenario. Sin embargo, varios cantantes que recientemente se presentaron en la ciudad coinciden en algo: la energía del público compensa cualquier dificultad.

En los últimos conciertos realizados en Quito, figuras de la música latina han compartido una misma experiencia. La falta de oxígeno puede sentirse, pero la conexión con los fans termina siendo más fuerte.

Lucero y Mijares: la altura los sorprendió antes del show

Uno de los casos más comentados fue el de Lucero, quien regresó a Quito después de más de una década junto a Manuel Mijares con su gira Hasta que se nos hizo. El dúo mexicano se presentó en el Coliseo General Rumiñahui, donde miles de fanáticos corearon sus canciones.

Horas antes del concierto, la cantante compartió en redes sociales que la altitud la había sorprendido. Mientras intentaba hacer una rutina ligera de ejercicios, tuvo que detenerse por el cansancio.

"Hice una ligera sesión de ejercicios pero esto está mortal, ¿Qué onda con la altura de Quito? Ay, ni quito ni pongo, estoy muriendo y se los juro que hice una onda leve", comentó entre risas.

Lucero destaca la calidez de los ecuatorianos

La artista contó que incluso sintió una baja de presión, algo que suele ocurrir a quienes no están acostumbrados a ciudades ubicadas a gran altura.

A pesar de la sorpresa inicial, el concierto se desarrolló con normalidad. El público acompañó cada tema y convirtió la noche en un recorrido por éxitos que marcaron generaciones.

"Qué público tan precioso el de Quito; había muchas niñas, muchos fans de hueso colorado, un montón de carteles que decían cosas hermosas; nos aplaudieron como si no hubiera un mañana", relató Lucero después del show.

Durante el espectáculo, el público cantó temas emblemáticos como Electricidad, No se murió el amor, Tan solo y Vete con ella. Lucero incluso apareció con traje de charra acompañada de mariachi, mientras Mijares interpretó Soldado del amor, provocando una ola de nostalgia entre los asistentes.

Una de las historias compartidas por Lucero después del concierto rede

Alejandro Sanz también habló de cantar a gran altura

La experiencia no fue muy distinta para Alejandro Sanz, quien volvió a presentarse en Quito el pasado 19 de febrero en el Estadio Olímpico Atahualpa, ante cerca de 20.000 personas.

Durante la presentación, Sanz también mencionó la exigencia física de cantar en una ciudad ubicada a casi 2.800 metros de altura. Explicó que algunos artistas utilizan oxígeno suplementario cuando se presentan en Quito, pero él decidió no hacerlo.

"La energía del público es mi oxígeno", dijo en medio del concierto, provocando una ovación inmediata.

El espectáculo recorrió distintas etapas de su carrera con canciones como Bésame, Por bandera, A la primera persona y Mi soledad y yo, además de momentos más íntimos cuando interpretó versiones acústicas que llenaron el estadio de silencio y emoción.

Un público que deja huella

Aunque cada concierto tiene su propio estilo y repertorio, los artistas coinciden en una idea: el público ecuatoriano se caracteriza por su calidez y entusiasmo.

La altura puede hacer que el aire falte por momentos, pero la respuesta de los asistentes —cantos, aplausos y carteles— termina convirtiéndose en el impulso que sostiene el espectáculo.

Ese contraste entre el reto físico y la emoción colectiva es, para muchos músicos, parte del encanto de presentarse en Quito.