La colaboración entre la academia y el sector público ha puesto los ojos en Ligüiqui, Manta, una zona rica en historia y potencial turístico que hasta ahora espera su pleno desarrollo. Estudiantes y docentes de la carrera de Arquitectura de la Facultad de Ciencias Educativas (PUCE) de Manabí han presentado un ambicioso conjunto de propuestas que buscan reactivar el turismo local, rescatando su patrimonio cultural y arqueológico.

El proyecto se enfoca en la creación de un circuito turístico integral en la zona de Ligüiqui y sus alrededores, con la misión de generar un producto "viable, factible y que pueda generar el crecimiento turístico de esta zona," según explicó Patricia Vargas, docente de la carrera de Arquitectura de la PUCE de Manabí.

Estudiantes de Arquitectura de la PUCE proponen transformar Ligüiqui. El Diario

De senderos a circuitos: un plan integral

Inicialmente, el requerimiento central para el cuarto semestre de arquitectura se centró en el diseño de dos senderos de descenso. Sin embargo, el alcance del proyecto se expandió para asegurar el éxito de la iniciativa. La propuesta de los estudiantes ahora incluye un circuito de urbanismo táctico, la remodelación de un parque adyacente a un futuro centro de interpretación, y la implementación de un circuito exclusivo para ciclistas.

Senderos, miradores y corrales históricos son atractivos de Ligüiqui.. El Diario

El eje central de esta visión es un recorrido que enlaza estos elementos, iniciando en el futuro centro de interpretación y culminando en la zona arqueológica de Ligüiqui. Esta ruta ha sido estratégicamente diseñada para que los visitantes puedan disfrutar de las "grandes vistas" que ofrece el entorno, al tiempo que se pone en valor un elemento histórico único: los corrales de Ligüiqui, una estructura considerada un "modelo importante para la historia de Manta y que existe en Sudamérica."

"Es importante que nosotros recobremos esa historia de Manta, de Ligüiqui, y que se pueda hacer visible a todo el mundo, que sea para los estudiantes que vengan, es importante que puedan visitar estas zonas," enfatizó la docente Vargas, subrayando el componente educativo y cultural del proyecto.

El sello de la academia y la comunidad

La convocatoria de proyectos, una iniciativa que nació a principios de semestre para desarrollar actividades dentro de la planificación docente, se abrió a propuestas de diferentes instituciones en Manta y Portoviejo. Ligüiqui emergió como un proyecto "bastante interesante, retador, por la topografía y lo que implicaba," comentó Fabricio Almeida, coordinador de la carrera de Arquitectura en la PUCE de Manabí.

En total, 22 estudiantes, divididos en 11 equipos, desarrollaron propuestas que hoy son el cimiento para la reactivación turística. Cada una de las 11 iniciativas presenta "su fortaleza, su enfoque," y ha requerido de una rigurosa fase de levantamiento de información, que incluyó levantamientos topográficos por la complejidad del terreno, así como un necesario acercamiento con la comunidad y los promotores locales.

Miradores y estrategia: la visión estudiantil

Entre las propuestas, la visión de los estudiantes busca maximizar la experiencia del visitante. Julia Elena Granda Guzmán, alumna de cuarto semestre de Arquitectura, explicó que, junto a su equipo, tomaron en cuenta "el clima, también cómo la comunidad está conformada" para desarrollar un entorno "mucho más turístico, realzar lo que es la cultura y también realzar todos los elementos arquitectónicos."

Su equipo propuso la creación de un mirador, un elemento popular entre los turistas, e implementó una estrategia inspirada en el éxito de la Comuna 13 en Medellín, Colombia. Esta estrategia se centra en hacer el lugar "mucho más colorido, más llamativo para los turistas, para que un callejón que se ve muy pequeño sea tránsito para llegar a un lugar mucho más grande."

La propuesta de Granda, al igual que las otras diez, consideró la materialidad de la obra como un factor clave para garantizar la viabilidad económica y logística. "No vamos a utilizar un material muy difícil de entrar a la zona, entonces debe ser material utilizado para que se encuentre en la zona," explicó, garantizando que el proyecto se mantenga en costos razonables y sea sostenible con recursos locales.

Proyectos serán evaluados por un jurado

Los 11 proyectos serán evaluados por un jurado, incluyendo el Municipio de Manta. El mayor incentivo para el equipo ganador, más allá de un certificado, es la posibilidad de ver su diseño plasmado en la realidad. Los proyectos complementarios son vistos como la clave, ya que se entiende que los senderos por sí solos "no aseguran el éxito." El objetivo final es que, a través de estas propuestas, la gente pueda "disfrutar de todo el orden, desde el inicio, desde el ingreso a Ligüiqui," consolidando a la zona arqueológica como un destino turístico de primer orden.