El lodo en las casas y en los cultivos refleja los daños que dejó la creciente de esteros y ríos en los sectores de Beche y Cheve.

Estas dos comunidades del cantón Pedernales fueron las más afectadas por el torrencial aguacero que duró cerca de ocho horas, y que ocasionó que los ríos y esteros salieran de su cauce y se llevaran todo a su paso, la mañana del martes.

En algunas viviendas, el agua alcanzó cerca de dos metros de altura y, a pesar de que desde la tarde del mismo día el caudal del río disminuyó, dejó cuantiosas pérdidas a las familias de ambas comunidades, muchas de ellas, ayer, no tenían qué comer.

Pasadas las 12h30, la hija menor (2 años) de Yanira Mero clamaba por comida, pero no tenían qué cocinar porque lo habían perdido todo.

“Esperamos recibir al menos un poquito de ayuda, porque es lamentable lo que hemos pasado”, expresó la mujer, sin poder contener las lágrimas, pues recordó que a su hijo y su cuñado la corriente del río Beche casi se los lleva.

“A mi hermano, el río se le llevó su casa con todos sus enseres”, lamentó la mujer.

Ayer, las familias tuvieron que unirse para preparar la comida y alimentar principalmente a los niños.

En Beche, cerca de diez familias fueron las más afectadas, ellos perdieron enseres y los cerdos y gallinas que criaban para la venta.

Más daños por la creciente

A tres kilómetros de allí, en la comuna Cheve Abajo, las plantaciones de cacao han quedado bajo el agua, mientras que las familias ayer continuaban limpiando y evacuando el lodo de las viviendas.

Josefa Muñoz permanecía sentada en la escalera de su casa y se lamentaba por que todos sus alimentos se los llevó la corriente del río, que inundó toda la parte baja del domicilio.

De hecho, ella y sus dos nietos tuvieron que ser evacuados en canoas, al igual que otras familias de esta zona rural.

Melissa Pinargote, presidenta de esta comunidad, dijo que allí al menos 200 personas fueron afectadas por las inundaciones, pero todas retornaron a sus casas.

“El río salió de su caudal y perdieron enseres, cultivos y las crías de pollos que tenían”, comentó Pinargote, al recordar que desde hace unos 20 años no habían sufrido una inundación de tal magnitud.

Esperan ayuda

Pese a las pérdidas en estas comunidades, hasta ayer la ayuda que llegó fue escasa.

Una brigada médica de la Prefectura de Manabí, en coordinación con el Ministerio de Salud, brindó atención a las personas de Cheve Abajo, pero varias de ellas necesitan colchones y víveres que perdieron, indicó Pinargote.

La mañana de ayer el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) de Pedernales decidió estar en sesión permanente por las lluvias, pero para enfrentar los daños dependerán de la ayuda que llegue de otros cantones, porque el municipio no tiene recursos.

El alcalde de Pedernales, Manuel Panezo, dijo que ya son cuatro meses que el Gobierno no les transfiere las alícuotas y la deuda alcanza los 3 millones de dólares.

Por eso, espera la ayuda que le han ofrecido municipios como el de Manta y la Prefectura de Manabí.

En la cabecera cantonal, se suspendió la distribución de agua potable por los altos niveles de turbiedad.

El alcalde recalcó que esperan la llegada de carros tanqueros que le han ofrecido otros municipios para distribuir agua, pues no podrán potabilizar el líquido vital mientras no disminuyan los niveles de turbiedad.

Evaluación

Panezo mencionó que han contabilizado a 800 personas perjudicadas, 76 damnificadas, 30 viviendas afectadas y otras 10 destruidas.

Los daños se dieron en cerca de 15 comunidades asentadas en la vía a Esmeraldas.

En la vía a Cojimíes, un tramo de la vía se ha socavado. Lo mismo ocurre en las vías a El Carmen y a Esmeraldas, mientras que en Jama, en el puente Camarones, se ha formado un socavón, por lo que sólo está habilitado un carril.

Fernando Imbaquingo, jefe político de Pedernales, dijo que han coordinado con el Ministerio de Transporte para solucionar los problemas en las vías y los deslizamientos de tierra. En el puente Camarones, se prevé realizar una reparación provisional, indicó.