La hipertensión es una enfermedad crónica muy frecuente que no suele presentar síntomas.

Del 40 por ciento de la población hipertensa, solo el 60 % sabe que tiene la presión arterial elevada, y de ese 60 %, solo un 20 por ciento la tiene bajo control.

“Son cifras muy malas, tanto de desconocimiento como de control de la presión arterial”, acentúa el doctor José Antonio García Donaire, presidente de la Sociedad Española de Hipertensión.

Es una enfermedad grave que mata. “La hipertensión mata porque al final rompe el vaso sanguíneo. Por dentro somos como cañerías, y una de esas cañerías se rompe, te puedes morir”, añade.

La hipertensión arterial es el primer factor de riesgo como causa de morbimortalidad global, pero patologías como el exceso de colesterol o la diabetes, asustan más.

El diagnóstico de la hipertensión es sencillo. “Para saber si uno es hipertenso, basta con ir a la farmacia y medirse la tensión o comprar un aparato para medirla en casa”, aconseja el experto.

Sin embargo, es una enfermedad infradiagnosticada: el 40 % de las personas hipertensas no saben que tienen la presión arterial elevada.

La hipertensión se conoce como “el asesino silencioso”: 8 de cada 10 pacientes no tienen ningún síntoma.

Otro de los principales problemas es la falta de adherencia. “Detrás de la falta de adherencia, no está que el paciente rechace la mediación de forma deliberada. Hay falsas creencias, miedo a los efectos secundarios de los medicamentos o errónea sensación de seguridad”, indica el especialista.

Causas de la hipertensión
“La principal causa es desconocida. En el 80 % de los casos no se conoce el motivo. Asumimos que es por herencia, ya que hay mucha agregación familiar. Con antecedentes familiares, el riesgo es mayor”, explica.

“En estos casos, desde pequeños es muy importante evitar la obesidad, el sedentarismo y el consumo excesivo de sal. Solamente con eso vamos a librar al 30 % de los pacientes de convertirse en hipertensos de forma precoz”, apunta el doctor.

En un 20 % de los pacientes hipertensos, esta se relaciona con problemas de riñón, hormonales… “En estos casos de hipertensión secundaria, si conseguimos controlar el problema, conseguiremos controlar la presión arterial”, señala García Donaire.

Existe la posibilidad de tratar la hipertensión en fases previas, lo que se conoce como presión arterial normal alta. “Antes de desarrollar hipertensión, se pueden utilizar fármacos a dosis bajas para evitar que se desarrolle y que el paciente sufra una crisis hipertensiva, un ictus, un infarto…”, expone.

El 12 % de los hipertensos son resistentes
Controlar la hipertensión es posible con una nutrición saludable y ejercicio físico, adaptados a cada caso; y con los tratamientos.

La hipertensión resistente es aquella que no se controla con el tratamiento habitual.

Cuando se observan resistencias, hay que revisar si el paciente hace una dieta correcta y toma bien la medicación, ya que frente a estos casos se pueden llegar a emplear hasta seis fármacos, lo que dificulta la adherencia.

Una opción para tratar los casos resistentes es la denervación renal por radiofrecuencia.

Enfermería y atención primaria, fundamentales en el abordaje
La enfermería y la atención primaria juegan un papel fundamental en el diagnóstico y control de esta patología.

“A la mayoría de los pacientes les sube la tensión en un hospital; las cifras que se obtienen en los hospitales no son reales. Por ello es importante que el paciente esté entrenado y se sepa medir su tensión en casa”, recomienda.

“Es la enfermera la que se encarga de enseñar al paciente a medir su presión arterial, y de explicarle por qué le sube en algunos sitios o a momentos”, completa.

Sin embargo, en algunos casos se recomienda que los pacientes hipertensos sean derivados a un especialista. Los expertos distinguen siete grupos de pacientes que se remiten a unidades de hipertensión.

Hipertensos menores de 30 años; resistentes; intolerantes a los fármacos; pacientes que requieran pruebas complejas inviables en un centro de salud; personas con alto riesgo cardíaco; enfermos oncológicos; y mujeres hipertensas con embarazos de alto riesgo.

La covid-19 y la hipertensión
“Ser hipertenso no aumenta las probabilidades de contagio, pero cuando una persona tiene hipertensión arterial mal controlada y se contagia de covid, el pronóstico de la enfermedad es peor”, explica García Donaire.

Más allá de los efectos de la covid, el contexto de la pandemia también ha afectado a los pacientes con tensión alta.

El sedentarismo, las alteraciones en la dieta y el exceso del consumo de alcohol han influido. “Todo esto, junto con el componente del estrés que ha generado la pandemia, ha sido la tormenta perfecta y ha empeorado el control de la hipertensión”, señala.

El abordaje multidisciplinar, la clave para controlar la hipertensión
García Donaire señala la importancia de trabajar de forma multidisciplinar para abordar esta enfermedad: “Hay que trabajar en equipo, desde la atención primaria hasta la hospitalaria, contando con nutricionistas, psicólogos, farmacias, familias…”.

En este sentido, destaca las posibilidades que ofrece la telemedicina: “Supone poder contactar con los pacientes a través de una plataforma y poder monitorizar su presión arterial, peso, dieta…”.

“Tenemos que avanzar para que el paciente acuda al centro de salud o al hospital solo cuando sea necesario, Hay que optimizar los procesos”, concluye.