La Unidad 12 de la Central Térmica Miraflores fue recuperada. Este espacio de generación de energía estuvo inactivo desde 2016 debido a severos daños internos.
Construida en 1979, la Central Miraflores es una de las más antiguas de Celec. Tiene una capacidad operativa de 11,4 MW y está ubicada en Manta, Manabí.
La recuperación es parte de un programa nacional para repotenciar y reactivar centrales termoeléctricas que permanecieron abandonadas por administraciones anteriores. El objetivo de fortalecer la seguridad y confiabilidad del sistema eléctrico del país.
Trabajos realizados en la central térmica Miraflores
La rehabilitación también incluyó la Unidad 14 de la misma central, afectada por años de operación. Los trabajos iniciaron en septiembre de 2024 y abarcaron desmontaje, limpieza, revisión, reemplazo de piezas, montaje y pruebas exhaustivas.
La Unidad 14 entró en operación el 23 de julio de 2025, mientras que la Unidad 12 lo hizo el 15 de agosto de 2025. Ambas unidades aportan 5,85 megavatios (MW) adicionales al Sistema Nacional Interconectado, mejorando el suministro eléctrico.
Un desafío del modelo eléctrico centralizado para generar energía
El ingeniero eléctrico Jhon Hormaza, con amplia experiencia en el sector, destaca la relevancia de esta repotenciación. Sin embargo, pone en perspectiva los desafíos estructurales del sistema eléctrico ecuatoriano, especialmente de Manabí.
Según Hormaza, el modelo centralizado implementado desde hace más de 15 años, con epicentro en Guayaquil, ha limitado el desarrollo de proyectos eléctricos en la provincia. “Todo se centraliza: compras, decisiones financieras, operativas y técnicas. Esto dificulta la ejecución de proyectos porque no se considera la idiosincrasia ni las particularidades de cada provincia, como su geografía, distribución de centros de carga o necesidades específicas”, explica.
Hormaza señala que, a pesar del talento de los profesionales locales, muchos de ellos con estudios de posgrado, las decisiones tomadas por personas ajenas a la realidad provincial diluyen los esfuerzos. Este modelo ha contribuido a problemas como las altas pérdidas no técnicas, que según el boletín de la Agencia de Regulación y Control de Energía y Recursos Naturales No Renovables (Arconel), alcanzan el 30% en las empresas eléctricas de la costa. Estas pérdidas se traducen en falta de presupuesto para instalar medidores, mejorar la iluminación, repotenciar transformadores o aumentar la capacidad de los alimentadores, lo que afecta directamente a la generación, transmisión y distribución eléctrica.
Hormaza: “Repotenciación es positiva, pero se necesitan decisiones descentralizadas”
“Los sistemas de transmisión están saturados, y la distribución enfrenta pérdidas significativas. Aunque se realizan buenas acciones, como el mantenimiento de la Central Térmica Miraflores, se necesitan más recursos y una visión holística para abordar los problemas del sector eléctrico”, añade Hormaza. El profesional destaca que la repotenciación de esta central es un paso positivo, pero subraya la necesidad de decisiones descentralizadas que prioricen las realidades locales para maximizar el impacto de estas iniciativas.