Una vez que comenzó el año lectivo en modalidad presencial, se debe emprender en mejorar cuanto antes el estado de los planteles y el mobiliario para facilitar el proceso de enseñanza aprendizaje. Es cierto que las medidas debieron tomarse antes, pues tras dos años de ausencia de estudiantes y profesores, las escuelas y los colegios lucían en un estado lógico de casi abandono.
Sin embargo, una vez que las clases comenzaron, es importante que el Ministerio de Educación elabore un diagnóstico pormenorizado de las necesidades de cada plantel, con miras a determinar las prioridades y buscar formas de atenderlas.

“Tras dos años de ausencia de los estudiantes, los planteles tienen un aspecto de abandono”.

Es inadmisible que haya estudiantes obligados a permanecer de pie durante horas porque no se tomó en cuenta la disponibilidad del mobiliario para establecer los cupos en cada escuela; o que los estudiantes deban esperar para satisfacer sus necesidades fisiológicas porque los baños están en malas condiciones.
Deben analizarse los casos en forma particular para buscar soluciones, y en eso es necesario que, también, haya un consenso entre las autoridades de los planteles y los padres de familia. Que todo sea por mejorar las condiciones del entorno en que se forman los estudiantes.

Editorial de El Diario publicado este viernes 13 de mayo del 2022 en nuestra edición impresa.