Hablan de más de 20.050 actas con inconsistencias, pero no presentaron en firme sus denuncias que certifiquen lo demandado ante el Tribunal Contencioso Electoral. El propio candidato presidencial y sus máximos dirigentes manifiestan públicamente que no hicieron un control electoral que acoja el 100% de las actas del país; especialmente en la Costa, no presentaron delegados a las juntas electorales, no así en la Sierra, que al parecer sí tuvieron delegados en cada junta electoral. 
Un partido político bien organizado debe tener su propio control electoral, es decir, un ejército de afiliados para que sirvan de custodio del sufragio popular, esto supone contratar a personas para este delicado y técnico menester, pudiendo así defender con bases las inconsistencias presentadas.
En las elecciones presidenciales del año 2017, el candidato Guillermo Lasso del partido CREO era el claro favorito para ganar la segunda vuelta electoral, pero vino el famoso “apagón” de los 20 minutos, que dio paso a intensas especulaciones de un fraude, y dar como ganador a Lenín Moreno. Esa experiencia hace que el partido CREO tenga hoy un control electoral 100% cubierto en todo el país, de esta forma, ellos pueden al final estar seguros de su votación global, porque obtienen las actas de todas las juntas electorales.
Eso lo logran preparando a todos sus delegados, para que defiendan el voto en los numerosos recintos electorales de cada provincia, obteniendo al final pruebas fehacientes, que evitan que no haya un posible “fraude perfecto” de ninguna naturaleza. 
Nosotros, por experiencia propia, tenemos una pequeña empresa encuestadora, que a nivel local ha colaborado con varios candidatos a la alcaldía del cantón Portoviejo a través de los años; y como resultado hemos garantizado casi al 100% la contabilidad de esos escrutinios. ¿Cómo se hace? Mediante una técnica y laboriosa planificación electoral, que obtenga todas las actas de las juntas receptoras del voto, y de esta forma, en 5 o 6 horas hemos sabido claramente quién ganó esas elecciones. Por ejemplo, la del señor José Delgado en el año 1992, a las 12 de la noche sabíamos sin errores que él era el alcalde de Portoviejo.
Lo mismo ocurrió en las elecciones que participaron el Dr. Humberto Guillem Murillo y el abogado Félix Alcívar.
Esto demuestra que los partidos políticos, llevando un ordenado control electoral, obtendrían claros derechos para su defensa ante posibles inconsistencias y supuestas alarmas de fraude electoral.