El Gobierno debe disponer a la Corporación Nacional de Electricidad y a la Arconel que se mantengan tarifas planas para el consumo eléctrico mientras persistan las afectaciones a la economía familiar como consecuencia del coronavirus.

En las actuales condiciones, cuando en gran parte del país siguen vigentes el teletrabajo y un parcial confinamiento, pues el peligro no ha pasado, el consumo de energía en los hogares sigue siendo más alto de lo que podía considerarse normal antes de la pandemia.

Gran parte de los trabajadores continúan bajo el sistema de disminución de horas laborables, y quienes tienen sus propios negocios aún no recuperan del todo sus ingresos. A esto se suma que muchas personas siguen sin empleo o en condiciones de subempleo.

“Las tarifas actuales son un castigo adicional a la afectada economía familiar”.


Mantener una tarifa que aumenta exponencialmente el precio del kilovatio/hora según los rangos de consumo, es un castigo adicional para la economía de las personas, afectada ya por las medidas que debieron tomarse a todo nivel a causa de la pandemia.

El Gobierno debe tomar conciencia de la situación económica de las familias y buscar una solución, para que el servicio básico de la electricidad deje de ser un problema y tome su papel de facilitador del trabajo y la modernidad.

Editorial de El Diario publicado este miércoles 9 de junio del 2021 en nuestra edición impresa.