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El súbito aumento de casos de Covid-19 ha vuelto a poner en relieve la necesidad de que se terminen los hospitales en Manabí, tanto los que fueron destruidos por el terremoto como los que están postergados por entrampamientos jurídicos y burocráticos.

Es difícil entender que, en la práctica, la tercera provincia en población del país no tiene una casa de salud de tercer nivel. El Hospital de Especialidades Portoviejo, concebido como tal, ha ido de tumbo en tumbo: seis años de construcción y casi cuatro años en un proceso de apertura gradual que no termina de concretarse.

Las casas de salud de Chone, Pedernales, Bahía de Caráquez y Manta, afectadas por el terremoto del 2016, siguen el mismo camino debido a una serie de retrasos por corrupción y “olvidos” de funcionarios las mantiene inconclusas y sin suficiente capacidad operativa.

“Los problemas de las casas de salud de Manabí se han mantenido invariables en los tres últimos gobiernos”.

Esto, sin mencionar las necesidades que enfrentan los demás hospitales, que son unidades básicas en las que, en muchos casos, no hay insumos ni equipos para una atención adecuada de las emergencias.

Es cierto que el país atraviesa durísimas condiciones que dificultan la atención de muchas necesidades, pero lo de Manabí no es de ahora. Son problemas que se han mantenido iguales en los tres últimos gobiernos, incluido el actual.

Editorial de El Diario publicado este miércoles 19 de enero del 2022 en nuestra edición impresa.