Frente al fracaso del actual modelo de vacunación contra el coronavirus, es necesario que se cambie hacia formas más fáciles y flexibles.

Ecuador está fracasando en su campaña de vacunación, primero porque no tiene vacunas y está casi a la cola del mundo en cuanto al porcentaje de la población inmunizada; y segundo, porque el mismo modelo no ha resultado operativo.
La página web que se creó inicialmente, se bloqueó, y cuando empezó a aceptar registros, no pudo generar fechas en modo automático, que es como debería ser.
Tal vez sea más fácil dejar de lado la tecnología y lo más sencillo sea abrir centros de vacunación a los que solo puedan ingresar las personas que demuestren su edad y su condición de vulnerabilidad.
De esta forma, se puede habilitar auditorios, coliseos y otros espacios para hacer más eficiente el proceso de vacunación.
Es decepcionante saber que hay unos cuantos miles de vacunas que no pueden aplicarse porque el país enfrenta una parálisis de la gestión pública, y no es solo en el campo de la vacunación, sino también en las cárceles, el manejo de la pandemia, la educación y otras.
Por lo visto, la administración pública actual va a llegar con su último aliento al 24 de mayo, día del cambio de gobierno.