Actualizado hace: 1 hora 50 minutos
Jorge Maldonado F.
Molestias urbanas

Ciertamente la ciudad está en plena reconstrucción y en ese estado, se multiplican las molestias que sufren los habitantes.

Miércoles 26 Noviembre 2008 | 20:46

Está en plena construcción el sistema de distribución de agua potable, lo que significa que en varios sectores se rompan las calles para colocar la tubería que conforma la red. También se realizan trabajos de alcantarillado, lo que supone también excavación de zanjas y colocación de tuberías. Pero las molestias que causan esos trabajos terminarán en el tiempo que demoren en realizarlos. Hay otras molestias que se derivan de un tráfico que se presenta caótico porque las calles ya no tienen capacidad para evacuarlo con fluidez; y cómo van a tenerla si parte de su calzada está ocupada con estacionamientos, hay ciclistas y tricicleros en circulación y ellos se creen al margen de las regulaciones urbanas. Esas molestias tienen que ver con el comportamiento permanente de la población, con la falta de consideración al vecino, con la prepotencia de algunos que agudiza el estress de los demás, y con el paso del tiempo se agudizarán si no hay planes en firme para solucionar los problemas que las causan. La insuficiencia de la energía eléctrica y los defectos de la facturación; la falta de agua potable en algunos sectores, igualmente, demandan planes permanentes para mejorar los servicios y reducir su costo, no solamente para los más pobres, sino para todos los usuarios que las diferencias van desapareciendo paulatinamente. El transporte colectivo público es incómodo; su distribución deja fuera de servicio amplios sectores de la urbe; la comercialización de alimentos no es recomendable en la forma como se realiza aquí. Entonces, las necesidades se acumulan porque esas molestias urbanas no son atendidas en forma adecuada. Con un poco de voluntad, sería posible que los constructores de los sistemas agua potable y el alcantarillado, cierren completamente las zanjas que abren, en mucho menos tiempo, reduciendo la extensión en que realizan las necesarias pruebas de estanqueidad de la tubería colocada. El obligatorio acabado de las calles intervenidas, así mismo, debería realizarse en menos tiempo. Para eso, hace falta una fiscalización que se duela por los habitantes y reduzca los impactos ambientales de las obras. Los estacionamientos en la calle también podrían reducirse si se dispusiera que todos los terrenos sin construcción, se usen para esa finalidad; los servicios de transporte merecen la inversión que demandan las unidades; total, es un negocio que debe ser atendido adecuadamente. Tal vez algunas instituciones y empresas podrían seguir el ejemplo de la UTM que ha puesto en servicio varios buses para la movilización de sus estudiantes. Lo importante es que estemos conscientes de las muchas molestias urbanas que debemos sufrir los habitantes de esta ciudad, para que si podemos evitar agudizarlas, lo hagamos y, si podemos contribuir a soluciones prácticas, pongamos entusiasmo en ello. La indiferencia con que vemos los derechos de los demás y nuestros propios derechos, es tal vez la más grave de esas molestias.
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