Actualizado hace: 45 minutos
Erwin Valdiviezo S. | E-mail: [email protected] diario.com.ec
Culposa, negligente y criminal

P or decir lo menos, esa fue la actitud de la TIDE o de Autoridad Portuaria de Manta en el accidente que ha costado varias vidas y gravedad en otras tantas a humildes gentes de pueblo, que intentando ganar la vida sucumbieron al accidente de explosión por una fuga de amoníaco en un barco que descargaba pesca en uno de los muelles del puerto de Manta.

Martes 25 Noviembre 2008 | 22:04

Y es que algunos no logramos entender cómo es que, concesionadas como están las instalaciones portuarias, no haya capacidad de reacción inmediata ( interna) a un accidente tan grave como el que ocurrió; y tanto más las trabas para que ingresen organismos de socorro y seguridad que sí reaccionaron rápido; y no porque TIDE o AP hayan llamado, sino porque alguno de los testigos del problema se apresuró a comunicar lo sucedido. La diferencia entre la vida y la muerte pudieron haber sido esos 8 o 10 minutos que los guardias del puerto no dejaron ingresar a ambulancias o paramédicos, o tal vez menos tiempo; pero lo burdo de las disposiciones, o la soberbia de quienes administran el puerto, hizo que se perdieran momentos vitales para salvar vidas, que ahora ya no están porque a pretexto de “seguridad” nadie puede ingresar a esas instalaciones, ni la policía siquiera, pues el propio comandante en Manta, Juan Ruales, tuvo que “advertir” con la fuerza a quienes nunca dimensionaron el problema y obstaculizaron las acciones de socorro. Bueno fuera ahora que los familiares de las víctimas encuentren a los responsables de la pérdida de tiempo en el accidente, y también los tengan 8 o 10 minutos inhalando amoniaco para que experimenten lo que se siente; eso sin dejar de establecer todas las acciones legales en contra de “afuereños” y nuestros que cuidan como el más “grande secreto” a las instalaciones portuarias, como si todos no supiéramos que prácticamente no hay nada que ocultar ( salvo la inacción) y que más garantías y vía libre tienen los que no son de aquí que los nuestros, especialmente pescadores, armadores y navieros que deben ser los mejores tratados. El accidente y los muertos (que con seguridad serán minimizados por los concesionarios) desnudan graves falencias en caso de emergencias, pues o no hay un plan ni equipamiento para reacción inmediata o no se quiere invertir en estos menesteres porque han de conceptuar que las vidas de los estibadores y trabajadores vale poco; y esto último indigna, porque si se habla de “megapuertos” lo acontecido prueba que muy poco se está haciendo y eso merece más de una explicación. Pero hasta tanto se pruebe que Manta y sus instalaciones portuarias son seguras, ojalá lleguen las compensaciones a los familiares de los muertos y a quienes resultaron afectados, así como también se diga y muestre un plan efectivo de seguridad que garantice que la negligencia o poses torpes (como el no dejar pasar ambulancias, policías y bomberos) se revise en caso de accidentes.
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