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EDITORIAL
Manabitas en la lucha por la independencia (Víctor Muñoz l [email protected])

"Como insumo para la "revisión de la Historia, el analista guayaquileño J.J. Illingworth en su artículo de opinión "Verdades Sueltas" publicado el pasado 5 de noviembre en El Diario, propuso hechos que "no constan en nuestros textos de Historia".

Viernes 14 Noviembre 2008 | 21:26

Arguye el articulista que los soldados que triunfaron en la Batalla de Pichincha por la independencia, provinieron de Guayaquil,… Y, luego de pasar revista a hechos históricos, Illingworth induce a que el centralismo de Quito, prácticamente, siempre ha marginado y postergado a Guayaquil. En el primer caso, es inexacta la aseveración, puesto que los manabitas también fueron protagonistas de las luchas por la independencia. La Asamblea de Portoviejo del 25 de agosto de 1821 conformó su Junta Provisional de Gobierno y el "Batallón Olmedo de los Decididos de Portoviejo" y se integraron a las luchas libertarias. Y el 24 de mayo de 1822, en las faldas del Pichincha, los manabitas integrantes del citado Batallón también saborearon la conquista de la independencia bajo el mando del Mariscal A.J. de Sucre. De otra parte, Manabí históricamente ha sido maltratada por el bicentralismo. Así, tenemos que el único cambio que se operó con la creación de la República, que pasó a la de los "criollos" que conquistaron el poder. Pero, al paso del tiempo, y más en el siglo XX, el poder terminó en manos de los "gran cacao" de la oligarquía guayaquileña. La plutocracia guayaquileña, si bien apoyó activamente la revolución liberal de Eloy Alfaro, pasó a ser hegemónica y trató a Manabí como una región supeditada y dependiente del Guayas. Esto se reflejó por el bloqueo al desarrollo de los puertos de Manta y Bahía, así como a la exacción tributaria que se hacía a Manabí, dado que con impuestos, restricciones y prohibiciones, siempre bloquearon sus posibilidades de ampliar coberturas y servicios. Tanto así que por la represión se forzó al cierre del puerto de Bahía. Al nacer la República (1830), por Manta y por las exportaciones, los impuestos que se generaban para el Gobierno representaba el 30 por ciento del erario nacional. La represión hizo que aquella se reduzca. Para 1864 bajó al 10 por ciento. "En 1911 gran parte de los impuestos recaudados se transferían a Quito, para contribuir a financiar el agua potable de Quito; Junta de Beneficencia y sanidad de Guayaquil; ferrocarril de Huigra a Cuenca; ferrocarril de Guayaquil a Quito; muelle y aduana de Guayaquil; agronomía de Ambato; Defensa Nacional". "En 1928 aportó al Fisco por concepto de impuestos 10 millones de sucres, de los cuales se invertía en Manabí la cuarta parte", rescata la Historia. Y la represión duró hasta 1992, por fin, cuando se permitió que cada puerto compita y fije sus propias tasas portuarias, al tiempo que también se derogó la Ley de Reserva de Carga. Desde entonces, el puerto entró en una franca mejoría".
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