Actualizado hace: 3 horas 18 minutos
Se desfiguró rostro porque cirugano plástico no la operó

Hang Mioku, una coreana de 48 años, adicta a las cirugías estéticas desde los 28 años de edad, se deformó completamente el rostro como consecuencia de su bizarra dependencia al bisturí. Su familia no puede reconocerla. La mujer se hizo su primera cirugía plástica cuando tenía 28 años, y desde entonces no ha parado.

Jueves 13 Noviembre 2008 | 18:54

Su cambio de apariencia le provocó tal adicción que se marchó a vivir a Japón, donde se realizó decenas de operaciones, principalmente en su rostro. Tras múltiples cirugías, su cara quedó desfigurada, pero ni siquiera entonces pudo parar. Ni sus padres pueden reconocerla cuando la miran a la cara. Muchos de los cirujanos a los que acudía se negaban a realizarle más intervenciones, incluso llegaron a advertirle de que padecía un desorden psicológico. Ya de vuelta en su país natal, Hang Mioku encontró a un cirujano que no sólo accedió a administrarle inyecciones de silicona, sino que le proporcionó una jeringa especial y silicona para que ella misma se la administrase. Su cara se hizo tan grotescamente grande que fue llamado "ventilador de pie" por parte de los niños en su barrio, debido a su gran rostro y cuerpo pequeño. Cuando este material se terminó, Mioku, desesperada, comenzó a inyectarse aceite de cocina, lo que provocó que su rostro se desfigurara de manera grotesca, pese a lo cual, la mujer seguía viéndose hermosa. La historia Hang Mioku fue difundida por la televisión de su país, tras lo cual gran cantidad de gente colaboró con dinero para reducir el tamaño de su cara. Durante el primer procedimiento los cirujanos eliminan de 60 gramos de sustancia exterior de la cara de Hang y 200 gramos más de su cuello. Su caso ha despertado un gran debate sobre el problema de la adicción a la cirugía plástica.
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