Actualizado hace: 12 minutos
Fernando Macías Pinargote | E-mail: [email protected]
Con J. J. Pérez en San Juan
Fernando Macías Pinargote | E-mail: [email protected]

El auto devora la distancia rumbo a la basílica mayor de Nuestra Señora de los Desemparados de San Juan, donde esta noche ( martes 24 de octubre) tendrá lugar la boda eclesiástica entre el profesional ecuatoriano José Luis Rueda Torres y la damita argentina Vaninia Castilla Platero.

Jueves 13 Noviembre 2008 | 20:04

José Luis es portovejense y aprovechado profesional de la Espol, donde se graduó de Ingeniero Electrónico. Desde hace tres años cursa un doctorado en su especialidad. El nivel de post grado de San Juan es reconocido y cientos de jóvenes de todo el mundo, incluido algunos ecuatorianos, estudian aquí. El portovejense entabló amistad con algunas familias, entre ellas la del señor Oscar Castilla, un ser humano de altos kilates; y la del deportista Juan José Pérez, que en 1978 fue goleador del fútbol ecuatoriano. El sanjuanino y el paraguayo Alfonso Obregón( 1970) permitieron inscribir el nombre de LDU manabita en el récord del fútbol de nuestro país.. Luego de la boda eclesiástica viene la civil en el centro de recepción Las Tejas. Comparto mesa con mi hija María Fernanda, con Juan José Pérez, esposa, hijos y nueras. Los años han pasado también por el goleador insigne de Liga de Portoviejo, pero “Jota Jota” no ha descuidado la práctica del deporte y mantiene dotes de buen conversador, sobre todo sobre temas de fútbol. De entrada sé que estoy frente a una persona que mantiene un amor entrañable a la tierra portovejense, a sus gentes y a sus costumbres. Está enterado del fútbol manabita por internet y recuerda perfectamente a casi todos los jugadores que lo acompañaron en el equipo verde y blanco. Tiene 3 hijos y el segundo, Crishian ( 30 ), nacido en el hospital Verdi Cevallos Balda de la capital provincial, prefiere no adquirir la doble nacionalidad y seguir siendo ecuatoriano. Aunque es feliz con su familia en San Juan, donde dirige futbol y es director de deportes de un departamento, lamenta no haberse radicado en Portoviejo, que era su deseo y el de su esposa. Cuando culminó la campaña de 1978, después de vencer los arcos contrarios por 25 veces, retornó a Argentina a vacacionar. Allí recibió, sin más ni más, un telegrama que le decía escuetamente que había sido vendido al Independiente Santa Fe de Bogotá. Comprendo que “Jota Jota” es un torrente de anécdotas y recuerdos de Portoviejo y el futbol, eso que el periodista quiere atrapar para trasladarlo a los lectores. Por eso una entrevista, que se desarrolló luego en su casa y en una tarde de asado en una finca de San Juan, será entregada a los lectores en los próximos días, en las páginas deportivas de El Diario.
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