Actualizado hace: 8 horas 58 minutos
Childerico Cevallos
Una nueva invasión

Ya no es simplemente una cuestión política interna. En la frontera norte existe una especie de territorio liberado dentro del que se movilizan delincuentes, terroristas, paramilitares o guerrilleros, que están haciendo de las suyas, imponiendo su propia ley y desafiando la majestad de la autoridad nacional.

Domingo 09 Noviembre 2008 | 19:54

Autoridad nacional que se ha visto mermada y hasta ninguneada por atrevidos delincuentes que, cualquiera que sea su origen o motivación, han logrado, hasta ahora, amedrentar a los funcionarios oficiales en la zona en que ya ejercen un mando, con acciones violentas y hasta derramamiento de sangre. Derramamiento de sangre que lacera la dignidad nacional, porque, de hecho, el territorio ecuatoriano volvió a ser violado en su soberanía, ahora con repercusiones de mayor dimensión; pues se intenta la posesión de una porción de nuestra geografía para establecer jerarquía de mando en una franja de territorio “conquistado” en el que, supuestamente, se ha establecido un mando único extraño a la ley nacional. Ley nacional que es desconocida e ignorada por los irregulares. Se ha invadido nuevamente el territorio ecuatoriano. Anteriormente fue en Angostura, cuando las Fuerzas Armadas Colombianas bombardearon un campamento guerrillero, en atentado grave a la soberanía ecuatoriana. Ahora el mal ejemplo lo han seguido elementos irregulares, armados, del mismo país, que aspiran fijar una zona permanente de actividad criminal. Es decir, una ocupación virtual, basada en la intimidación, en la amenaza y en la ejecución de estrategias coercitivas y violentas. Tan coercitivas y violentas que ya causaron heridos y muerte en una localidad de Esmeraldas, fronteriza con Colombia, cuando varios individuos armados dispararan a diestra y siniestra, como en su propia casa, sin que nadie se atreva a enfrentarlos. Más aun, nadie estuvo dispuesto a hacerlo, ni la autoridad local, no sólo por lo sorpresivo de la acción sino por la carencia de medios, situación que era de conocimiento de los insurgentes. Sin darle vuelta al asunto, hemos sido invadidos por irregulares colombianos que amenazan con extender el cáncer de aquella violencia armada que desangra al vecino país. Vecino país que sobrevive desgarrado por la guerrilla y el narcotráfico, males que tienden a contagiarnos si nuestro gobierno no aplica una política preventiva que nos proteja y reprima al mal. Mal que, felizmente, empieza a ser comprendido por el gobierno nacional, como lo ha demostrado con las últimas medidas que, esperamos, logren contrarrestar la incursión maléfica extranjera. Como van las cosas, el país está entrando en la movilización para contrarrestar el efecto del clima violento que impera en Colombia y que está afectando con más frecuencias la vida doméstica de los ecuatorianos. "El territorio ecuatoriano volvió a ser violado en su soberanía"
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