Actualizado hace: 6 horas 25 minutos
María Verónica Vargas y María José Fernández
Mujeres políticas, mucha tela por cortar

Domingo 21 Febrero 2021 | 17:33

 Cuando nos decidimos a escribir este artículo, pensamos primero en la necesidad de que los pensamientos y voces de las mujeres, nuestro trabajo y aporte, en los espacios de representación o simplemente en las acciones que realizamos de manera cotidiana, dejen evidencia histórica de nuestro paso por el mundo; luego consideramos, en esta misma línea, la importancia de que esta evidencia sirva para el análisis, la discusión y la formación de la ciudadanía, como parte de la responsabilidad que asumimos, en nuestro caso con quienes a través de su voto nos confiaron la tarea de representarles, por eso estamos aquí cual costureras, punzando nuestros primeros textos juntas, y trazando una que otra idea que nos permita analizar la realidad de las mujeres en la política, nuestra realidad.   

Como decimos en el título de este artículo, hay mucha tela que cortar al respecto, pero hemos decidido partir de un elemento, que consideramos tenemos todas las mujeres en común, la disciplina impuesta a las mujeres a lo largo de nuestras vidas, misma que se sostiene y perpetúa en tanto la vigencia de un sistema patriarcal, y con esto queremos dejar claro que nos referimos a la forma en la que se ha concebido el mundo, en el que las relaciones interclases e intragénero instauradas por los varones, han oprimido y subordinado a las mujeres, tanto de manera individual como colectiva.  
A las mujeres se nos enseña desde muy pequeñas a ser, a sentir y a pensar, en tanto no se rompan los privilegios que el sistema ha construido para quienes lo sostienen y perpetúan, entonces aparece “la jerarquía de género” como una constante a lo largo de nuestra vida, establecida y naturalizada, que implica la subordinación de las mujeres a un varón, y la ponemos entre comillas, porque se da por hecho, porque se asume como normal, porque se justifica.
Mucha tela que cortar, sin duda alguna, cuando la política sigue siendo construida desde una visión androcéntrica, que invisibiliza a las mujeres, cuando la participación que asumen los partidos políticos no hace más que cumplir con formalismos de listas que dan a las mujeres espacios de subordinación, y peor aún, que condicionan, a través de la disciplina de partido, un discurso muy conveniente, cuando su real utilidad es sostener el status quo, que privilegia a unos sobre otras. 
Se requiere, por tanto, que las mujeres seamos capaces de construir, independientemente de nuestras opciones de partido, alianzas que nos permitan disputar sentidos y agendas en favor de la igualdad de género, para transitar al real ejercicio del poder desde una visión más holística y humana de la política; en definitiva, las mujeres debemos trabajar, de manera colectiva y en sororidad, por eliminar la violencia política en nuestros espacios de participación, y eso incluye a los partidos.
 
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