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COVID-19, cuestión de conciencia y cultura
COVID-19, cuestión de conciencia y cultura
Por: Fernando Pérez Suárez
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Sábado 20 Febrero 2021 | 17:57

 Para entender a la gente hay que comprender su cultura que, de paso genera, casi invariablemente, su comportamiento.

No hay ciencia ni tratado que logren descifrar ese factor humano que mueve a actuar de inesperada manera. Hoy, que la humanidad sigue azotada y azorada, sin capacidad de reacción alguna ante un virus que nos ha puesto de rodillas, la gente sigue actuando movida por sus más bajos anhelos e instintos, y nos hemos convertido en la especie más importante de la cadena de transmisión de la muerte.
Los desaforados carnavaleros de playas, galleras, barrios, ríos, lagunas, bares, cantinas, calles y urbanizaciones desbordaron el reprimido sentimiento de encierro de un año y se olvidaron que el virus está allí, más latente que nunca, con nuevas cepas que atacan a niños y jóvenes, y a pesar de las advertencias nada detuvo su orgiástico festejo, como lo demuestran los videos ya virales.
Es la cultura que llevamos en la sangre; esa costumbre de hacer lo que nos viene en gana cuando se trata de diversión; el placer está por sobre todo en Costa, Sierra, Oriente y Galápagos.
Y el comportamiento irrespetuoso ante la sociedad se evidencia a cada rato. Sin mascarillas, sin distanciamiento social, sin medidas de bioseguridad. Véase eso todos los días en mercados, centros comerciales, bahías, buses, oficinas públicas y privadas.
Conciencia, ¡eso ya se perdió! Ya no hay la capacidad de reconocer la realidad del entorno; la mayoría carece de responsabilidad personal y ha dejado de lado el deber de proteger y protegerse ante la muerte colectiva y selectiva, en este caso, seleccionada por los que no tienen conciencia. Todo esto en el plano personal.
Pero a nivel público, este gobierno de Lenin Boltaire Moreno Garcés, ante la pandemia, no tiene ni ha tenido ni conciencia ni cultura ni comportamiento.
No ha tenido adecuado comportamiento, pues sabiendo las proyecciones científicas de contagio debió declarar medidas extremas, un feriado menos no terminaría con la quiebra de varios sectores.
La cultura de la presión y del miedo los obligó a dejar hacer lo que quiso la gente.
Y de conciencia, ya perdida hace rato, nos siguen engañando. El ministro de Salud es una afrenta para el país, con total desparpajo vacunó a su familia, a pocos médicos y hoy se denuncia la pérdida de 2.000 vacunas por falta de cuidado en la cadena de frío. Centenares del personal de salud contagiados y ellos no tienen esperanza, aún de recibir la vacuna.
Nos colma y enferma la falta de transparencia, información y priorización de este gobierno, y nos queda la esperanza que algún milagro ocurra y nos proteja, porque ni nosotros ni el gobierno podemos hacer nada por falta de conciencia, cultura y comportamiento.
 
Fernando Pérez Suárez
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