Actualizado hace: 19 minutos
Tengo miedo

Martes 19 Enero 2021 | 10:28

 ¿Soy el único que siente que una tormenta se avecina, una tempestad terrible a punto de estallar sobre la nación ya sobrecargada por encima y más allá del legado mortal de 2020? En estos tiempos cuando la gente busca liderazgo, ayuda y un camino fuera del abismo, me asusta lo que dice el gobierno y estoy aterrorizado por todo lo que no nos están diciendo. El coronavirus está asolando el país y el simple hecho es que no sabemos el verdadero alcance del contagio, las variantes o zonas más afectadas, por dos razones. La primera es la ausencia de un programa de pruebas científicas nacional y coordinado. La mayoría de las personas que se hacen la prueba tienen seguro privado o necesitan una prueba para trabajar, viajar o recibir tratamiento médico. No existe un rastreo de contactos para aquellos que dan positivo. La segunda es que parece que las autoridades minimizan el número de infecciones y muertes para evitar su responsabilidad de las dimensiones del desastre.

Algunos médicos han recibido instrucciones de no contar las víctimas de Covid-19 como tales, a menos que se haya realizado una prueba PCR positiva antes del deceso.  Esto oculta el alcance de la crisis internamente, y desvía ayuda y asistencia internacional (incluyendo vacunas) a países con tasas reales más altas de infección y muerte.
La otra área en la que desconfío de las fuentes oficiales es la economía. Estamos en una recesión severa y el gobierno carece de herramientas para sacarnos de ella. Es obvio que la nación está en bancarrota, los únicos fondos en la reserva nacional son préstamos internacionales imposibles de reembolsar sin más préstamos onerosos. Me imagino a representantes de nuestro desgastado gobierno en Washington y Bruselas yendo de puerta en puerta mendigando, pidiendo préstamos de emergencia y gotas de vacuna. Mientras en casa los educadores desde primaria hasta docentes universitarios, burócratas, basureros, doctores del MSP, policías, jubilados y discapacitados esperan con angustia sus pagos. Sospecho que el gobierno está minimizando la gravedad de la crisis para evitar el pánico y una pérdida total de confianza en la economía nacional.
Los gobernantes parecen paralizados e incapaces de afrontar o incluso admitir la gravedad de la situación. Reina el pánico mientras anticipamos la próxima huelga, escándalo, falla de infraestructura o revuelta de funcionarios, campesinos, trabajadores, pescadores, minoristas, estudiantes o desempleados. Cuando 12 millones de votantes están obligados a conglomerarse durante 12 horas el próximo mes, se produciría una nueva ola de casos y muertes. El virus sigue mutando y nadie ha olvidado el levantamiento armado del 19/9. Siento que las cosas están a punto de explotar y tengo miedo. Mucho miedo.
 
Michael Frederic Feldman
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