Actualizado hace: 14 minutos
Emergencia en la educación

Martes 05 Enero 2021 | 10:32

 Como innovador de educación virtual desde hace 25 años sigo creyendo que es el futuro de la educación. Pero a pesar de los grandes avances teóricos y prácticos, no está listo para ser método único, siendo un sustituto inadecuado de la educación presencial, más aún cuando existen desigualdades en el acceso a la tecnología.

A la educación virtual le falta el movimiento físico, modelos de comportamiento, juegos autocreativos y las interacciones sociales y emocionales, tan importantes como las matemáticas y la lectura. Además, en la escuela, muchos estudiantes reciben ayuda académica y emocional, atención médica, alimentación y materiales de aprendizaje. Para muchas familias, los maestros son su único punto de contacto con el Estado, capaces para detectar señales de abuso o negligencia.
Mientras algunas asignaturas como matemáticas y literatura se adaptan cómodamente al aprendizaje virtual, otras no. 
La enseñanza a distancia de idiomas, música y ciencias de laboratorio es mucho más difícil.
La tecnología virtual puede variar desde simples videos de clases hasta sistemas inclusivos de aprendizaje incorporando actividades interactivas, aulas virtuales, bibliotecas y videotecas, juegos y proyectos, seguimiento y evaluación de los estudiantes. En el MIT, la principal universidad de ciencias en EE. UU., ponen en línea videos gratuitos de las clases para que todo el mundo pueda verlas (aunque pocos las entiendan), mientras que algunas escuelas usan sistemas tan complejos que alumnos y maestros deben tomar cursos para aprender a usarlos.
En nuestro entorno el mayor problema del aprendizaje virtual es el acceso. Cuando un gran segmento del alumnado carece de una computadora o una conexión a internet confiable, la educación virtual solo amplifica las desigualdades existentes en educación y movilidad económica. Es casi imposible que los alumnos sigan el ritmo de las clases sin un adulto capaz de ayudar y explicar. Sin la motivación y disciplina para trabajar solos, sin la oportunidad de ver a sus amigos y maestros en persona, estamos perdiendo a aquellos estudiantes que más necesitan la preparación académica, moral y social que el gobierno les debe.
Si vamos a depender de la educación virtual en el futuro, debemos desarrollar nuevos modos de acceso barato y multimedia con contenido especialmente diseñado, audios, videos, juegos educativos, redes sociales y varios modos de interacción. 
Los creadores deben aprender del contenido comercial en línea, científicamente calibrado para capturar y mantener el interés de los jóvenes. Algún día la realidad virtual y los implantes cerebrales harán que esto sea posible. Hasta entonces, debemos hacer que nuestros hijos regresen a las escuelas tradicionales lo antes posible.
 
Michael Frederic Feldman
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