Actualizado hace: 5 horas 37 minutos
Diego C. Delgado Jara
¡No salen peras del olmo!

Jueves 26 Noviembre 2020 | 04:00

 Para todas las reelecciones de Correa, asegurando siempre que no hubiera segunda vuelta, así como asegurar la mayoría absoluta del parlamento, existieron procesos electorales turbios. 

En el 2009 aparecieron 898.552 votantes fantasmas o inexistentes, además de un centro clandestino para acomodar la votación, ubicado en La Garzota, Guayaquil, a cargo de la empresa Digital Team con sus 221 computadoras y digitadores. En la consulta del 7 de mayo del 2011, para asaltar la Justicia, surgieron 1’229.330 votantes fantasmas. En el 2013, cuando dijeron que sacaron 100 de 137 asambleístas, asomaron 1’139.363 sufragantes adicionales. En el 2017 hubo 1’617.486 votantes adicionales y se impuso al candidato de Correa en la Presidencia de la República, así como se proclamaron (no digo eligieron) 74 asambleístas del correísmo.
Al presidente del CNE, Juan Carlos Pozo, se le condecoró “por los servicios prestados” al brindarle al condecorador autoridades que le darían absoluta impunidad y ¡nunca! iniciarían un solo juicio por peculado, enriquecimiento ilícito, ni le harían devolver un solo centavo.
La forma de calcular el número de votantes fantasmas o inexistentes es muy sencilla. Se toman las cifras inventadas por el CNE y se restan las verdaderas del Instituto Nacional de Estadística y Censos, INEC. Allí se aprecia la diferencia de todo el país y de una provincia tras otra. Con los datos inflados del CNE se requiere siempre un promedio de tres millones de habitantes adicionales en todo el país. Para intentar ocultar las diferencias, desde el 13 de mayo del 2019, mediante el Decreto Ejecutivo 732, con asesoría direccionada, Lenin Moreno, ¡decidió que el INEC sea una dependencia de la Presidencia de la República! ¡Todo queda bajo control!
Con los procesos electorales turbios, con el uso adicional e indispensable de un sistema electrónico trucado con antelación, con un CNE de bolsillo, se reeligió Correa tres veces e impuso a Moreno en el poder en el 2017. Idéntico método se usó para poseer una mayoría legislativa permanente, que apruebe en forma sumisa leyes antinacionales para el despojo del patrimonio social y nacional de la República, en beneficio de las multinacionales, sin que se disipe la duda basada en el cálculo de Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía, que estima que quien vende los bienes de un país se queda cuando menos con el 10 al 30% de su valor.
Se dice que la Asamblea de 74 de 137 correístas aprobaría una ley para extinguir el dominio por bienes mal habidos. Aprobarán todo lo posible, menos lo que pudiese afectar a Correa, Moreno y a los propios correístas. Como enseña el Evangelio: “No salen peras del olmo, higos de los abrojos, ni rosas de los espinos”.
 
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