Actualizado hace: 1 hora 5 minutos
Educación y empresa
Educación y empresa
Por: Marcos Cando
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Domingo 25 Octubre 2020 | 14:14

 Es la aspiración natural de un estudiante dar lo mejor de sí mismo durante su preparación académica para posteriormente ingresar al mundo laboral. Nuestra realidad ha cambiado en este nuevo milenio y esto ha derivado en un modelo de oferta de profesionales versus una demanda de trabajos/oficios claramente desbalanceada.

Sin embargo, conscientes de la nueva realidad, aún seguimos en un modelo de educación-empresa que se ha mantenido durante siglos. Se asume que el sistema educativo está muy bien sintonizado con lo que la realidad del mercado está necesitando de manera cualitativa y cuantitativa, es decir, qué profesiones y en qué cantidad se requieren.
Estamos en el siglo XXI, nuevos desafíos nos abordan en la salud, alimentación, población, tecnología y observamos también el rol estructural que tiene la educación en el proceso transformacional acelerado en el que nos encontramos en estos momentos. Sabemos que el cambio es parte de todo, pero no siempre tomamos la iniciativa para hacerlo, sino hasta cuando las circunstancias son apremiantes, entonces, nuestra responsabilidad en nuestra comunidad ya no es solamente promover que el estudiante termine su educación dado que  es evidente ver a miles de profesionales sin oportunidades laborales (+800.000 hasta fin de año a nivel nacional). ¿No podemos/debemos hacer algo al respecto?
Existen modelos en funcionamiento en donde el proceso educativo y la labor profesional no son necesariamente secuenciales y aislados, sino por el contrario, es un esquema dual en donde el estudiante combina su preparación conjuntamente con actividades prácticas en el sector empresarial
(públicas/privadas). 
Esto permite ganar a todas las partes, por un lado el sistema educativo “escucha” lo que está ocurriendo en el mercado y puede realizar los ajustes necesarios tanto en su oferta académica/curricular; por otro lado, el sector externo puede “formar” al futuro profesional desde etapas tempranas en donde es más fácil alinear a la fuerza laboral y claramente más oportuno su entrenamiento.
Para hacerlo podemos tomar como referencia modelos ya existentes (exterior) en donde se vuelve imperativo “conectar“ a los actores, es decir el sistema educativo con las empresas, para esto existe un facilitador crucial, alguien que permita sentarnos en la misma mesa que en nuestro caso puede ser gobiernos municipales, cámaras de comercio/producción, líderes de gremios; un vínculo que una vez establecido será de largo plazo, que no deberemos seguir aplazando si consideramos el sentido de urgencia en el que se encuentra nuestra juventud ansiosa de educarse, aportar y crecer.
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