Actualizado hace: 14 minutos
Oswaldo Valarezo Cely
El COVID-19 en los estadios

Lunes 15 Junio 2020 | 04:00

Confiados e incrédulos, pese a las advertencias, en  Italia y Ecuador se  continuaron  actividades cotidianas  como el fútbol. Países  con apasionantes campeonatos de  este deporte  que  concentra  multitudes  en  estadios, lugares  aptos  para la  propagación masiva  de cualquier enfermedad  contagiosa como el mortífero  COVID-19,  originario  de la  lejana China  y asociado a murciélagos.

 El 31 de enero de este año llegaron los primeros casos positivos del virus a Roma y luego se detectaron otros más. Bérgamo,  ciudad de 123 mil habitantes  al norte  italiano, tiene  en el Atalanta el  equipo de fútbol que los representa  y que por primera vez en su historia tenía la oportunidad de pasar a la siguiente fase  en el torneo europeo de la  Champions . Definía ese cupo el 19 de febrero con el Valencia español en la cancha de Milán. 
Ese día, al menos  45 mil  aficionados bergamescos  se trasladaron  para ser testigos de la hazaña. Los locales ganaron 4 a 1, cada gol debió festejarse  con abrazos y besos entre  apretujados asistentes.  
A los pocos días  la región de Lombardia, a  la que pertenecen,  se convirtió en el foco de  la mortal epidemia.  Los españoles a más de la derrota tuvieron algunos jugadores  contagiados. Curiosamente el escudo del Valencia tiene un murciélago como insignia. 
En  Guayaquil, a más de 10 mil kilómetros  de Italia,  con pocos días de diferencia  también se  reportaban  los primeros  diez casos positivos del coronavirus,  por lo que en prevención se prohibió jugar partidos del campeonato de fútbol con público. Precisamente el 29 de febrero  la Liga de Portoviejo visitó al Barcelona de Guayaquil y se aplicó la prohibición. Cuatro días después,  en  el mismo escenario, Barcelona  jugó contra Independiente de Sangolquí, pero en esta ocasión permitieron,  inexplicablemente, la presencia de  casi 20 mil aficionados. 
Periodistas y la misma alcaldesa  calificaron  a ese evento como un detonante para que se expandiera  con tanta rapidez el virus en toda la ciudad. 
Experiencias que lamentablemente  en  lugar  de los  estadios ahora   están   llenando los   cementerios. En el caso ecuatoriano, llegará el momento en que se establezcan responsables.  Los dirigentes deportivos, en  vez  de pensar en las taquillas, cuando  reanuden el campeonato  tendrán  que recapacitar  mucho  para  evitar   rebrotes que arriesguen  vidas  inocentes.
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