Actualizado hace: 6 horas 10 minutos
Santo Domingo
Abandonados en la emergencia

Richard Angulo no tiene un lugar dónde pasar la cuarentena que el Gobierno dispuso; él es una de las tantas personas en el país que no tienen casa, ni un lugar dónde dormir, peor bañarse o tomar las medidas higiénicas que recomiendan los médicos en particular y autoridades, para hacerle frente a la pandemia del coronavirus.

Lunes 23 Marzo 2020 | 11:00

Richard dice ser colombiano, al menos el acento lo tiene, entró a Ecuador por San Lorenzo hace 9 años y en Santo Domingo lleva 4. Trabajaba en plantaciones de palma africana, al norte del país. 
Manifiesta que no está en las calles por adicción a las drogas. Tal vez delirando por los años que lleva viviendo “a la buena de Dios”, o tal vez totalmente consciente, señala que él está en las calles para estudiarlas. “El que tiene tolerancia y temperamento puede que aprenda algo de ellas... tú tienes tu profesión y vienes a la calle a preguntar cosas para saber”, reflexiona. 
 
Abogada. Tiene 35 años y las pocas monedas que consigue lo hace limpiando parabrisas en la intersección de las avenidas Tsáfiqui y Abraham Calazacón, donde muchos conductores lo habrán visto. 
En alguna parte de la ciudad, dice, vive su hermana, que es abogada. “A veces pasa por aquí con su carro y me saluda y yo la saludo. No nos vemos, porque entiendo que está muy ocupada con su profesión, que le costó mucho esfuerzo conseguir”. 
Richard ha asistido a casas de acogida o albergues varias veces, pero prefiere que personas que más lo requieren ocupen estos lugares, él cree que no lo necesita tanto. “No es el momento oportuno ni adecuado para mí, puede que haya personas que lo necesitan más que yo”, asegura. 
Pero lo cierto es que Richard es parte del grupo de personas más vulnerables ante esta emergencia sanitaria. No solo por la propensión al contagio y la propagación del coronavirus, además de esto, sin fuente de “empleo”, puesto que la circulación de autos es casi nula, no podrá obtener recursos para comprar algo de comer. 
Verónica Moya, directora distrital del MIES, vía telefónica recordó que el contagio del virus es de persona a persona, que habiendo poca gente en las calles, el riesgo es mucho menor. “El problema con los habitantes de calle es cómo van a abastecerse de alimentos y eso sí hay que determinar, las manera de asistir a esas personas”, enfatizó la funcionaria y añadió que lo pondría de manifiesto en la reunión que tendría con el Comité de Operaciones de Emergencia (COE). 
 
SIN REGISTROS. En Santo Domingo no se tiene registros del número de personas que habitan en las calles, pero se presume que no llegaría a más de cinco. Por esta razón no parece ser un problema que amerite urgencia. 
Mientras tanto, esas cinco o cuatro personas que no pueden acatar la consigna de “quédate en casa” pasan la cuarentena como pueden. 
O tal vez, como Richard, esperan que la hermana abogada salga uno de estos días para abastecerse y lo lleve a casa. 
 
VENEZOLANOS. En parecidas condiciones, aunque por razones diferentes, también existe un grupo de venezolanos jóvenes, que se mueve por la ciudad vacía. 
Arrastran consigo colchones de esponja, que colocan donde puedan estar bajo techo, aunque el frío santodomingueño a la madrugada, les muela los huesos. 
Están desde hace tres meses en el territorio, y hay una chica en el grupo. Ellos dicen que las casas de acogida ya no les dan cabida, solo a mujeres y a niños. 
José Rodríguez de 27 años, cuenta que llegaron hasta donde les dio la plata, tenían pensado ir a Perú pero no lo lograron. Han sobrevivido de lo que les da la gente y de vender alguna que otra chuchería, pero la situación de emergencia sanitaria y la cuarentena imposibilita obtener recursos. “Las autoridades nos corretean, cuando ya encontramos un lugar para dormir nos sacan”. 
En estos momento se ven desamparados totalmente, dicen. Lavarse las manos o usar mascarillas para ellos es un lujo que no pueden darse.
 
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