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Los temblores y el dolor no se detienen a tres años del 16A

Desde el terremoto del 16 de abril del 2016 la tierra ha temblado 2.077 veces en Ecuador. En Manabí siguen las secuelas por el fenómeno.

Miércoles 17 Abril 2019 | 10:24

Solo en lo que va del año, el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional ha reportado 98 sismos. Aunque ayer la tierra no tembló, el corazón de los manabitas vibró al recordar con diversos actos el tercer año del movimiento telúrico que dejó 673 fallecidos en el país y cuyo epicentro fue Pedernales. 

En esa ciudad, una ofrenda floral en el monumento de la Bandera adornó el obelisco que contiene el nombre de los fallecidos por el sismo.
El salvavidas Brayan Molina, en representación de las personas que perdieron a sus familiares, brindó palabras de aliento a todos los que se dieron cita en el lugar. Recordó que esa noche perdió a siete familiares, entre ellos su esposa, un hijo y una hermana. 
“A Dios que nos proteja y nos permita seguir adelante, que nuestros seres queridos estén disfrutando de la compañía del Creador. Que no vuelva a haber nunca otro 16 de abril ni tampoco otra fecha parecida”, fue una de las oraciones del salvavidas.
Dolor. Para los esposos Zambrano Ureta es un día que deben esconder entre sonrisas. Ellos reciben todos los días a sus clientes en el hotel Manaba, en Pedernales. Detrás de su atención se esconde el dolor de haber perdido a tres de sus familiares en su negocio que en aquel entonces tenía 40 habitaciones.
“Yo pedía, gritaba una señal y se oían golpes leves, pero no solo estaban mis hijas sino que habían doce inquilinos más que murieron en el hotel”, recordó Carmen Ureta Andrade sobre el 16A, nombre con el que se recuerda el terremoto. 
Pese a la pérdida de sus dos hijas y a recibir una terapia, ella y su esposo volvieron a montar el negocio porque asegura que es la fortaleza para la única hija que sobrevivió al sismo. “El vacío que tenemos no se llenará nunca, por más comodidades materiales que podamos tener, tenemos dos hermosas nietas que nos inspiran a seguir adelante”, reflexionó su esposo Olmedo Zambrano Pazmiño.
Los sobrevivientes tampoco olvidan la fecha y la hora que marcaba el reloj (18h58) cuando todo quedó sin luz y entre escombros. Pablo Córdova fue uno de los que se salvó del terremoto. Tres años después agradece a Dios de estar entre los vivos tras ser rescatado, luego de dos días, de una estructura colapsada en el centro de Portoviejo.“La ciudadanía está con ganas de creer que Dios nos va a proteger, y así será”, dijo convencido. Explicó que desde hace tres años vive la vida intensamente, en su trabajo y con su familia. “Hay que seguir adelante”, indicó.
Anoche también con varios actos religiosos, velas, globos y luces se recordó un aniversario más del sismo que para muchas personas es un nuevo comienzo y para otras una fecha de recuerdos y dolor.
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