Actualizado hace: 3 horas 9 minutos
Pocas expectativas de hallar con vida a español arrastrado por río en Ecuador

La Laguna Azul del río Napo, donde desapareció el español Manuel Tundidor Cabral, es una de las zonas más atractivas de la Amazonía ecuatoriana, pero a la vez una trampa mortal para aquellos que no conocen el sector.

Domingo 07 Abril 2019 | 13:49

Ubicada en el oriente de Ecuador, en el cantón Tena, provincia del Napo, la zona se caracteriza por una densa espesura de selva, piscinas y toboganes naturales de rocas, a cuyas aguas los habitantes de la zona conceden un carácter sagrado por rituales energéticos que realizaban en ellas sus ancestros.
A ese paradisíaco escenario llegaron el pasado viernes siete estudiantes de la escuela de Enfermería de la Universidad de Granada en Ceuta, en lo que debía ser una mera excursión dentro del programa de intercambio con el que el 31 de marzo último llegaron a Ecuador.
Los siete estudiantes, de distintas zonas de Andalucía y entre los que se cuenta el gaditano Manuel, llegaron a la reserva "sin instrucciones" y algunos de ellos se dejaron tentar por sus mágicas aguas sin conocer realmente los peligros que encierran.
"Nadie nos dio instrucciones", confesó a Efe Jaime Argudo, miembro del grupo, y quien este domingo hacía turno junto al teléfono en la ciudad de Puyo, sede del programa de intercambio, con su compañero Didac Cerezales.
Desde la desaparición de Manuel, el grupo se ha dividido en dos para una mayor eficiencia, dado que en la ciudad de Tena, a orillas del Napo, no hay casi cobertura telefónica; mucho menos si se adentra a la zona del río, de 1.130 kilómetros y que llega hasta Perú.
Cerezales fue el otro miembro del grupo que el viernes se vio tentado por la Laguna Azul, un lugar descubierto en 1986 y de fuertes corrientes por la presencia de grandes rocas.
"Manuel y yo nos adentramos en el río y pasó lo que pasó", relató consternado en una conversación telefónica con Efe.
"Le perdimos el respeto al río", reconoció quien también se vio arrastrado por sus aguas pero, por fortuna, consiguió salir porque "el río lo escupió a un lado".
"En un minuto vi pasar la vida delante mía", contó, pero que en el caso de Manuel, de 30 años y 1,85 metros, "lo vimos y no pudimos hacer nada".
La fuerte corriente ("tiene un nivel de 4 de una escala de 5 o 6") arrastró al estudiante de Trebujena (Cádiz, España) a una alta velocidad a través de las rocas, por lo que ubicarlo no es tarea fácil.
En las labores de rescate participan miembros del cuerpo de Bomberos de Tena, buzos y expertos del grupo de desaparecidos, una veintena de personas que con lanchas y kayaks tratan de dar con Manuel.
Argudo y Cerezales, que el sábado presenciaron las labores de búsqueda, relataron que se trata de un grupo de auténticos especialistas y que "meter más personas (en el río) es arriesgarse".
"Hemos visto volcar las lanchas y les hemos visto seguir adelante", señalaron sobre los rescatitas, de quienes asegura: "¡Están intentando todo!".
Desde Madrid, la Oficina de Información Diplomática española informó de que el Consulado de España en Quito va a desplazar personal a la zona del río Napo para asistir al grupo, que está pendiente también de la llegada en las próximas horas de dos representantes de la Universidad de Granada, aunque no saben si serán de Granada o de Ceuta.
Por el momento no hay ninguna valoración de hasta dónde podría haber sido arrastrado Manuel, pero sus dos amigos confiesan que los rescatsitas no son optimistas.
"Todas las personas de búsqueda nos dicen que buscamos un cuerpo", explicó Cerezales sobre las posibilidades de salir con vida en esa corriente.
Y agregó que alguien de la Universidad de Chimborazo les explicó que hasta el tercer día es más complicado dar con los restos porque sólo tras la descomposición de alimentos en el estómago se crean gases que hacen flotar al cadáver.
Después de los primeros intentos de rescate el sábado, las labores se han reanudado hoy domingo a primeras horas de la mañana.
"Hay dos lanchas de bomberos otra vez, unos 15 kayak y buzos que se van a meter en los remolinos peligroso que vieron ayer. Van a ir hasta el punto de ayer, son 30 kilómetros de río", comentó Argudo.
También se evalúa el uso de un helicóptero y de un dron para buscar desde el aire, si bien la espesura de la selva dificulta la visión en las orillas.
El año pasado el turista Juan Carlos Serrano Peña, de 18 años y con doble nacionalidad española y venezolana, se ahogó en la misma zona tras saltar junto a tres amigos a las aguas del río Napo. EFE
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